"En esta obra también influyó en gran medida el cofundador de El Jinete Azul, Franz Marc, quien es uno de los artistas presentas en la primera exposición del grupo, que tiene lugar en Munich, en diciembre de 1911, ubicándose en la galería Tannhäuser ". (Di Stefano et all, 1998: 19).
Esta es una de la obras de Kandinsky caracterizados por su manejo de colores. A la relación entre color y forma Kandinsky destinó páginas importantes del ensayo De lo espiritual en el arte: el suyo es un análisis que, superando la impostación de las muchas investigaciones sobre el color realizadas por otros, en el pasado, moviéndose en un territorio fronterizo entre el arte y la ciencia, resulta a menudo cercano a las elaboraciones teóricas y a las experimentaciones sinestésicas llevadas a cabo en el ámbito literario por Mallarmé y Rimbaud. (Di Stefano et all, 1998: 19)
Lo que más me agrada de esta obra es precisamente lo que acabo de mencionar, es decir, la importancia que Kandinsky le da al color, y que esta es una de las obras que le inspiró para crear esta relación entre el color y la forma en su famoso ensayo. Y si esta obra tuvo impacto para que él escribiera su ensayo, evidentemente tiene impacto para toda la sociedad.
Por hacer una breve descripción de la pintura, mencionaré la tan particular técnica que utiliza, ya que le da un toque especial a la obra, hace crear una ilusión de movimiento y le da un gran toque la elección de colores que hizo.
Azul de cielo
"En las obras de madurez, el rigor geométrico de los cuadros anteriores de Kandinsky se atenúa
abriéndose a una impostación compositiva que, aunque perfectamente calibrada y controlada, ya no se presenta basada en una simetría cristalina. Fluidas y libres, las composiciones de estos últimos años están a menudo de la biología". (Di Stefano et all, 1998: 61).
"Una de estas obras, Azul de cielo, pintada en el año de la ocupación nazi de Francia, parece oponer, casi con valor apotropaico, el puro color del fomdo ("Yendo muy lejos", escribe Kandinsky, "el azul desarrolla el elemento de la calma") y sus extrañas y mágicas criaturas al horror de los años de la guerra". (Di Stefano et all, 1998: 61).
Esta obra presenta un elevado valor simbólico espiritual, situándose entre aquellos cuadros que resisten en gran medida de la influencia de los textos asotéoricos de los que Kandinsky era un apasionado cultivador.
"La elección y la yuxtaposición de los colores concuerdan manifiestamente con el pensamiento teosófico, según el cual a un determinado color corresponden un cierto fenómeno físico, una determinada vibración espiritual o precisa manifestación de la energía vital". (Di Stefano et all, 1998: 61).