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mercado latino | OCTUBRE 2018
Liverpool que había sido construido
en 1825 y encontré el edificio en
ruinas” recordó Paul McCartney “Me
intrigaba tanto el lugar donde había
pasado tantos años que incluso
filmé una película con profesores
y estudiantes (incluyendo George
Harrinson) que me inspiraron a
hablar con gente, para salvar el edi-
ficio. La idea les llevó siete años de
reuniones, 20 millones de libras en
donaciones y como él mismo dice
“Si fuera tan fácil, todos lo estarían
haciendo”. El Instituto Artístico
de Liverpool abrió sus puertas en
Enero de 1996 y fue inaugurado
oficialmente por la Reina Isabel el 7
de Junio de 1996. Hoy cuenta con
807 estudiantes de los cuales 183
pertenecen a 33 países diferentes y
en la administración confirman que
el 78% de sus egresados al día de
hoy siguen trabajando en medios
artísticos. Y por lo visto, el éxito
menos conocido de Paul McCart-
ney, se llama Liverpool Institute for
Performing Arts.
¿Además de haber tenido tanto
que ver con la fundación del
Liverpool Institute for Performing
Arts, alguna vez te presentaste en
alguna clase, con los estudiantes?
- Nunca hice ningún tipo de gra-
bación, pero con los compositores
que estudian sí tuve veces donde
escucho una serie de sus composi-
ciones. Yo siempre les digo “Ok, yo
no sé como hacer esto” y ensegui-
da me ponen caras raras, pero de
verdad yo no sé como hacerlo y ni
siquiera quiero saberlo. Cuando me
siento a escribir una canción, espero
que sea algo que no sé como hacer.
No quiero ponerme a pensar que
tengo que hacer porque me volvería
demasiado predecible. Pero bueno,
después de decirlo, ellos me tocan
sus trabajos y yo trato de criticarlos
o decirles lo que yo haría aunque
tampoco tienen que aceptarlo por-
que es su canción. Pero en general...
lo aceptan. Supongo que mis suge-
rencias son buenas (risas).
¿Y fuera de la escuela, qué
consejo darías para componer
una canción?
- De verdad, no lo sé. Pero si ahora
mismo tratara de escribir una
canción, primero me iría a un lugar
muy tranquilo y lejos, incluso el
baño, porque componer música da
vergüenza. No te gustaría hacerlo
en público. Los errores son mejores
cuando se cometen en privado.
Probablemente llevaría mi guitarra
y empezaría a improvisar con algún
acorde que se me ocurra ese día.
Después haría algunos cambios, se-
leccionando un ritmo hasta que me
sienta bien como mi estado de áni-
mo. Recién entonces empezaría a
cantar, para ver como sale. A veces
termina siendo alguna locura, pero
yo igual sigo, tratando de perseguir
las huellas. Lo importante es seguir
sin pensar “esto es terrible”, porque
muchas veces el segundo verso o
el coro puede ser genial y se puede
volver para arreglar el principio.