mercado latino | OCTUBRE 2018
suele ser una persona experimen-
tal, siempre intenta ir hacía el otro
lado, buscar una alternativa a lo que
tiene. Por eso creía firmemente en
que el “impasse” que tuvo en sus
siembras con las aves, tenía una so-
lución. Y la respuesta la encontró en
Japón nada menos. En realidad fue
un premio a la constancia. En todo
momento intentó conectarse con la
agricultura en tierras niponas. Pese
a contar con la barrera del idioma y
a la utilización de términos técnicos,
nunca bajó los brazos.
Dejó de trabajar en el día y lo
cambió para hacer jornadas de
yakin (trabajo nocturno) con el
propósito de acercarse a lo que
quería. Visitó oficinas de apoyo
al ciudadano extranjero pero no
lo entendían o no contaban con
alguna oportunidad laboral con
esas características. Hasta que
cierto día logró que un ingeniero
japonés de apellido Kato entienda
su inquietud, aunque de primera
mano le advirtió que la agricultura
japonesa era muy distinta a la que
se practicaba en el Perú. Poste-
riormente, cuenta, le pusieron en
contacto con una traductora que
le explicó algunas cosas elemen-
tales de agricultura en Maebashi.
La utilización de términos en inglés
afianzó más el diálogo. Todos
entendieron que Fujishima quería
aprender y dedicarse a la agricul-
tura. Sentían ese legítimo interés
del peruano.
Y de esa curiosidad nació la
oferta de la Corporación de Pro-
ducción Agrícola “Gateen Yasai”
cuya dirección estaba a cargo de
Tsutomu san. El peruano le sugi-
Luis Fujishima (61)
vende sus productos
normalmente en la Eco
Feria de Cañete
El popular Negi
en el biohuerto
de Fujishima
35