Edición OCTUBRE digital_octubre | Page 34

34 mercado latino | OCTUBRE 2018 Fujishima no se deja. Después de la clase tendrá una jornada gastronómica donde precisa- mente preparará diversos potajes japoneses utilizando verduras que siembra. Si tiene pedidos de “yasai” deja Cañete y viaja a Lima. La inversión que haga tiene que ser convincente.  La capital no es además un buen  lugar para sembrar, por el clima, sobre todo en invierno en que la humedad y el frio hacen de las suyas. Y aquí radica la bondad de su propuesta: pues este peruano que en el 2004 viajó a Japón por primera vez con el propósito de capear la mala situación econó- mica, ha introducido técnicas de sembrado de ese país en los cam- pos peruanos hacía el sur de Lima. Para ser más exactos, Fujishima Martell, limeño y estudiante de la Pontificia Universidad Católica del Perú, arribó a la ciudad de Oizu- mi, prefectura de Gunma, donde compartió vivienda con un herma- no. La oferta laboral lo llevó por pabellones y kaishas de distintas zonas como Tomioka y Numata Brillosas berenjenas de Hortalizas Fujishima Mallas protectoras de vegetales siguiendo el estilo que observó en Japón hasta Maebashi, lugar en que se concentra un considerable número de compatriotas. “He trabajado en fábricas de concreto, de autopar- tes, alfombras, elaboración de comidas, armado de piezas de pachinko y refrigeradoras”, indica. Como  se puede apreciar, a Luis no se le escapa nada y siem- pre intentaba aprender y sacar la mejor de las experiencias de cada cosa que hacía en un país que no era el suyo. Y aprendió desde cómo funcionaba la siembra de un terreno hasta técnicas de venta. Por lo general mientras se tras- ladaba en tren se topaba con las extensas áreas dedicadas al cultivo de verduras. Esto le hacía recordar la vez en que rentó una parcela en Huaráz con la finalidad de sembrar maíz y alverjón.  Una oportunidad que no le fue tan mal pero que terminó por los pájaros de la zona que le arruinaron la inversión.   MIRADA AL CAMPO Estando en Japón se preguntaba porqué es que cubrían las siembras con distintos materiales. Fujishima