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mercado latino | OCTUBRE 2018
Fujishima no se deja. Después
de la clase tendrá una jornada
gastronómica donde precisa-
mente preparará diversos potajes
japoneses utilizando verduras
que siembra. Si tiene pedidos
de “yasai” deja Cañete y viaja a
Lima. La inversión que haga tiene
que ser convincente. La capital
no es además un buen lugar para
sembrar, por el clima, sobre todo
en invierno en que la humedad y
el frio hacen de las suyas.
Y aquí radica la bondad de
su propuesta: pues este peruano
que en el 2004 viajó a Japón por
primera vez con el propósito de
capear la mala situación econó-
mica, ha introducido técnicas de
sembrado de ese país en los cam-
pos peruanos hacía el sur de Lima.
Para ser más exactos, Fujishima
Martell, limeño y estudiante de la
Pontificia Universidad Católica del
Perú, arribó a la ciudad de Oizu-
mi, prefectura de Gunma, donde
compartió vivienda con un herma-
no. La oferta laboral lo llevó por
pabellones y kaishas de distintas
zonas como Tomioka y Numata
Brillosas
berenjenas
de Hortalizas
Fujishima
Mallas protectoras
de vegetales
siguiendo el estilo
que observó en
Japón
hasta Maebashi, lugar en que se
concentra un considerable número
de compatriotas. “He trabajado en
fábricas de concreto, de autopar-
tes, alfombras, elaboración de
comidas, armado de piezas de
pachinko y refrigeradoras”, indica.
Como se puede apreciar, a
Luis no se le escapa nada y siem-
pre intentaba aprender y sacar la
mejor de las experiencias de cada
cosa que hacía en un país que
no era el suyo. Y aprendió desde
cómo funcionaba la siembra de un
terreno hasta técnicas de venta.
Por lo general mientras se tras-
ladaba en tren se topaba con las
extensas áreas dedicadas al cultivo
de verduras. Esto le hacía recordar
la vez en que rentó una parcela en
Huaráz con la finalidad de sembrar
maíz y alverjón. Una oportunidad
que no le fue tan mal pero que
terminó por los pájaros de la zona
que le arruinaron la inversión.
MIRADA AL CAMPO
Estando en Japón se preguntaba
porqué es que cubrían las siembras
con distintos materiales. Fujishima