Dí Arte | Page 8

Folleto Dí Arte

José María Guelbenzu dice de Meursault que:“ Un personaje así sólo se moverá cuando concurran determinadas circunstancias; pero si concurren, se moverá ´[ 2 ]. En una sociedad desindividualizadora, un Meursault es eliminado, sin duda. Alguien que vea en la vida un absurdo o, más aún, observe la relación coexistente entre la vida del hombre y la infraestructura de la sociedad como el absurdo, es un hombre que será juzgado y condenado, ya que los valores, la moral y el conjunto de símbolos de convivencia no tienen significación alguna para él. En el mecanismo social – acartonado y utilitarista – lo natural de un hombre no debe florecer: la libertad de escoger, de sentir, de hacer, no tienen cabida; no, si no se encuentran aceptadas dentro del status quo. Es decir, la fuerza de Meursault, que es su Naturaleza del Ser, lo lleva a la guillotina. Por la naturaleza, diversa a lo normal – natural es que se sienta dolor por la muerte de la madre, normal es que se llore; natural es sentir temor antes de morir, normal es resignarse y esperar una vida mejor –,“¡ Meursault debe morir!”, sentencia la Sociedad.
Por ser Natural, Meursault habla con la verdad y aprecia todo con inocencia indiferente que desconoce superioridades o inferioridades( rangos), simplemente ve todo natural: es natural que desee la simpatía de su defensor, es natural que sienta deseos por una mujer mientras se encuentra en el presidio, es natural que conozca la imagen de Jesucristo, es natural que Marie lo haya olvidado, se hubiera muerto o se hubiese enamorado de otro( mientras él está en la cárcel), es natural que no siempre se sea razonable y se sigan impulsos de las pasiones … Un ser así conoce que la naturaleza de la sociedad es absorbente, y al identificarla puede elegir, naturalmente, el camino de incluirse, aislarse o ser indiferente y estar. Un Meursault logra la peligrosa conciencia de identificarse a sí mismo, leerse en silencio, labrar su camino fuera del alcance y las intenciones del espectáculo social. Meursault, quien es señalado por la sociedad, representada en el Juzgado, las leyes y el orden, de forma sagaz afirma:“ Todo se desarrolla sin mi intervención. Se decidía mi suerte sin contar conmigo”[ 3 ].
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