Dí Arte | Page 9

Número 4 / Mayo de 2013

Sagaz porque, además de reconocer que, por primera vez, su libertad y su vida ya no le pertenecen, desnuda a la sociedad, quita prenda por prenda, para enseñar un cuerpo en el que sobreviven los más fuertes, es decir, aquellos bípedos que por dinero, fuerza o supuesta racionalidad manejan los hilos del poder. Mario Vargas Llosa, leguleya y demagógicamente, asevera:“ Si los hombres fueran, a la manera de Meursault, puro instinto, no sólo desaparecería la institución de la familia, sino la sociedad en general, y los hombres terminarían entrematándose de la misma manera banal y absurda en que Meursault mata al árabe en la playa”[ 4 ].
Cabe preguntarse: ¿ Ahora, y siempre, los hombres no se matan por banalidades? ¿ A pesar de las reglas, las normas y la moralidad no han ocurrido asesinatos, guerras y masacres? ¿ Vargas Llosa desde qué cráter lunar escribió esto para afirmar que si la sociedad no estuviera concebida, los hombres terminarían entrematándose? ¿ El hombre ha asesinado más por culpa del calor y su instinto natural o por las reglas omnipotentes y socialmente establecidas de familia, religión, política, economía y valores? Las respuestas están dadas tácita y no socialmente. Llámese Meursault, usted, yo: sólo con el hecho de decir no, cuando sea un sí social, se estará condenado a la pena capital.“ Meursault es incapaz de mentir y una persona así resulta, por lo menos, incómoda e irritante”[ 5 ] para una sociedad en la que prima el mercado de las máscaras y lo normal es que las marionetas usemos antifaces para vernos entre nosotros mismos y vendas para( no) observar que no todo es impuesto por una intervención“ divina”.
Es así que, si el rebelde“ me-importa-un-culista” de Meursault debe morir, Vargas Llosa debe morir. Al igual que algunos escribas y fariseos que con sus eufemismos asesinan el espíritu libertario del Ser. Yo no los mataré. No creo en la pena de muerte y yo no los mandaré, tampoco, al patíbulo. Lo juro por Cortázar [ 6 ]. Pero desde este país – así la sociedad diga otra cosa – narcodemocrático y fosacomunista, desde esta ciudad administrada por el empresario“ yo-reinante” Divino Niño Jesús, digo que no lloraré la muerte de Vargas Llosa ni la de los escribas. Fundiré su Nobel y lo venderé.
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