Dí Arte | Page 24

Folleto Dí Arte

acaso no vengan a recogerte sin un sol a su espalda. Pero qué tentador resulta abandonar un cuerpo congelado … Sin embargo, es otra la hora de las campanas. Antes eran varias las horas, pero se redujeron a una sola para evitar el éxodo de los pájaros; los invade un frenesí extraño, luego del cual todo es un reguero de plumas. Hubo uno que se hizo imperturbable después de aquello. En el pequeño bosque, a orillas del lago, se ubica muy tranquilo, como si fuera un señor de esos que alimentan palomas, y no devuelve ni un saludo, ni un gesto siquiera, de tanto mirar sin mirar lo que parece el cielo a unos pasos del horizonte. Muchos, muchos de sus compañeros desaparecieron. A mí las campanas me recogen, me llevan con ellas en el mismo sitio donde reposo y por un momento todo se hace tan liviano que me nace la certeza de llevar este mundo en la palma de mi mano. Con ellas, hasta el sol se alegra. Una luz que no parece la suya se aposenta en las cosas y en los seres, y una risa que es volcán y no cascada, vibra en el suelo, en el aíre. En otros mundos, tal vez todas las horas son de campanas. No tengo idea si en otros mundos extrañaría mi hora de campanas. Pero sin el recuerdo de una ventana empañada, acaso todo resulte deslucido a mis ojos.

Mauricio Alejandro Moreno

24

Silenciado Silbido

A Paúl Guañuna; Joven Grafittero Ecuatoriano: Torturado y Asesinado por 3 miembros
De la Policía el Enero del 2007.
Cuando Paúl pintó prohibido a los lienzos de concreto, con pinceles de bufido, en talleres callejeros; fue torturado por gendarmes, que tiñeron de sangre, las paredes de este pueblo. Entonces mi pared es mi papel y como combustible mi pluma casi flota, por la tinta que evapora, mis cuadriculas, ladrillos. Que dividen sin metría, la rabia, la impotencia, de otro lienzo sin artista, de un nuevo desaparecido en la noche; silenciado silbido, prohibido, que aún silba.