Dí Arte | Page 23

Número 4 / Mayo de 2013

Figura del poeta maldito

La tranquilidad se sienta a tu lado y la desechas porque te enseñaron a buscar el acontecimiento de las luces y los excesos. ¿ De qué te sirve la penumbra si ostentas la soledad? ¿ Para qué un nombre que nadie ha de pronunciar? La felicidad, sí, la llamaste, viene a sentarse sobre tus rodillas y la ignoras como otros injuriaron la belleza. Necesitas la identidad del tormento embriagarte, caerte, negarte y sobre todo menoscabarte. El aplauso vendrá por tu poema, valdrá la pena el hambre, la miseria, el hastío. Tal vez luego podrás disfrutar de las ventajas de tu nombre. Es otra mi poesía. Anónima, se busca y me busca. Me cambia y la cambio por unas centésimas de tregua.

La hora de las campanas

En otros mundos salen soles sin esfuerzo. En éste, su único sol se arrastra, cuando no se esconde, para iniciar la función que no tiene norte. Llegan temporadas de frío donde el mundo se ve a través de una ventana empañada. Es peligroso morir allí. Los buenos sueños
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