Número 4 / Mayo de 2013
Así que se unió a la marcha para registrar el posible levantamiento. Hasta que la marcha fue dispersada con gases lacrimógenos, no quitó los ojos de aquellos senos, pero en ningún momento los pezones dijeron presente. El matemático se obsesionó con la rebeldía de esos pezones. Obviamente, se unió a las protestas por venir para darle de comer a su obsesión, pero, como si pudor se derivara de poder, los encapuchados desnudos no volvieron a marchar. Al matemático, entonces, no le quedó más remedio que llevarse esa obsesión a las matemáticas:“ luego de muchas simulaciones, encontré que los senos de la encapuchada tienen la forma de un caso particular del modelo de disco de Poincaré”. Acerca de esos modelos de disco hizo su tesis de pregrado, de maestría y de doctorado. El matemático, en consecuencia, es un experto en geometría hiperbólica, que es la geometría que niega el quinto postulado de Euclides:“ dos rectas paralelas guardan entre sí una distancia finita”. No es experto en ningún otro tema pero es competente en muchos. De ahí que no fuera sorpresa que, cursando la maestría, cuando el grupo de investigación que encabezaba el profesor de antropología hiciera una convocatoria buscando una mano en recolección de datos cualitativos, el matemático se presentara y la ganara. El matemático:
CII, Cultura Intelectual Indígena, era un grupo que alternaba su sede entre la universidad y el alto Amazonas colombiano. Allí fui una vez de cuenta del grupo, específicamente, al río Igara Paraná, para sistematizar datos de la tribu Minika. En ese viaje el profesor me presentó a su concubina, a yarnie. Ambos hablaban lengua Minika, ella, sin embargo, mucho mejor que él, ella la había aprendido de niña en los corredores de la universidad. La influencia indígena en el español de ambos era evidente, especialmente en la fonética de las vocales, a mí me llamaban Juen Finando en lugar de Juan Fernando.
Al igual que las mujeres Minika, la yarnie hizo topless todos esos días que estuvieron en la selva. Según Juan, sus senos tenían la forma del modelo de disco de Poincaré que tanto había estudiado. Además, todo el tiempo que estuvo cerca de la yarnie, que fue todo el que pudo y más, sus pezones no se levantaron nunca. Lógicamente, la sistematización de datos fue un fracaso y, por eso, lo echaron del grupo. A él no le importó, su único interés era demostrar que era un buen matemático, lo que equivalía
13