De repente, sonó el timbre, cinco minutos de descanso.
-Bueno, ¿estás preparada, Evelin?-le preguntó Pablo.
-Si profe, muy preparada.
Evelin se levantó, y bajó corriendo al patio, donde la esperaban todos sus compañeros:
-Pablo, ¿qué vamos a hacer?-, dijo uno de ellos.
-Un poco de gimnasía como todos los jueves y partido de fútbol.