DIáLOGOS. Mujer e Igualdad Jan. 2014 | Page 9

Se fueron al campo, allí hicieron un círculo para calentar los músculos, acto seguido empezaron a correr. Évelin llevó el mismo ritmo que los chicos. Sus compañeras, pensando que ellas no tenían que ser menos, también corrieron a ritmo.

Quedaron asfixiadas, su cuerpo no estaba habituado a correr diez minuto seguidos, pero cuando vieron a Évelin haciendo flexiones y abdominales, la siguieron motivadas. No hicieron ni quince seguidas, sólo diez. Las tres series siguientes las hicieron completas, aún se levantaron con mas ganas que los chicos y se impusieron ante ellos. Pablo exclamó:

-Muy bien, chicas, mis amores, os vaís a poner más guapas que un sanluís si seguís así ¡Muy bien!

Évelin miró contenta al profesor y éste le guiñó el ojo. Desde ese día, Évelin sabía que el deporte iba a ser mejor y más llevadero.