Diario de un trotamundos_GS Diario_de_trotamundos_GS | Página 24

DESCRIPCIÓN DEL ANFITRIÓN………………………………………………………………………………………………. El anfitrión al que hube de visitar cuando estuve de viaje en la Edad Media, era un clérigo. Era un señor mayor, de unos 60 años, bajo y regordete. Debido al paso de los años, los pocos cabellos que aún tenía en su cabeza se habían vuelto grises, casi blancos, lo que le daba un aspecto descuidado, porque, además, llevaba una larga barba despeinada y canosa. Su cara era amable, tenía forma redonda y rechoncha, con innumerables arrugas, pecas chiquititas y alguna que otra mancha característica de la vejez. Las cejas de aquel hombre eran muy pobladas, largas y desarregladas, del mismo color canoso de la barba. Sus pequeños ojos hundidos que eran del color del azabache se encontraban muy separados el uno del otro, en medio, su nariz resaltaba por encima de todo, con una característica forma achatada. Este hombre solamente poseía una oreja similar a la de un elfo, aunque desconozco el motivo de que le faltase una. La boca se encontraba parcialmente tapada a causa del bigote que tenía encima, pero se podían observar unos finos labios debajo de todo ese pelo enmarañado. Su barbilla no tenía ningún tipo de definición debido a la papada que ocultaba la mandíbula. Ese cuello casi inexistente, unía su cabeza con el resto del cuerpo. Sus hombros caídos y sin forma casi pasaban desapercibidos, a los lados, estaban sus dos brazos cortos y gordos. Sus caderas estaban rodeadas por una gran capa de grasa formando michelines a los dos lados de su barriga. Tenía dos pernas muy cortas que debían ser fuertes para soportar todo el peso de su cuerpo, que se movían con rapidez cuando andaba. Los tobillos anchos que tenía las unían a sus pequeños pies. Mi anfitrión era un hombre sabio, que vive por y para su oficio. Le encanta pasar el tiempo en el monasterio, rezando. Denotaba simpatía al hablar, pero tenía algo que inquietaba a aquel que se le acercase. Era un hombre muy tranquilo, pero nada perezoso.