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En estas situaciones, el tratamiento con frecuencia se pospone hasta que el paciente se
estabiliza.
A veces, los aneurismas no rotos se tratan al mismo tiempo que los aneurismas rotos.
No obstante, algunos aneurismas no rotos no presentan un alto riesgo de hemorragia
y pueden recibir tratamiento en otro momento. Separar los tratamientos puede minimizar
los riesgos y las complicaciones para el paciente.
Existe cierta controversia sobre la mejor forma de manejar los aneurismas no rotos, y
la cuestión es objeto de numerosas investigaciones. Esto se debe a que todavía no se
comprende muy bien la historia natural de los aneurismas no rotos. Por ejemplo, ¿qué
sucede si no reciben tratamiento? Además, no está claro cuáles son los riesgos asociados
con el tratamiento actual de los aneurismas no rotos. Cuando se decide si tratar un
aneurisma o no, el riesgo de la intervención debe compararse con el riesgo de dejar el
aneurisma tal como está. Estas decisiones deben tomarse de forma específica para cada
paciente. Algunas consideraciones que ayudan a decidir si se debe tratar el aneurisma
son las siguientes:
• L
os aneurismas de gran tamaño ubicados en ciertas áreas del cerebro son más
propensos a presentar hemorragias.
• O
tros aneurismas ubicados en ciertas áreas del cerebro pueden ser más
propensos a presentar hemorragias.
• L
os pacientes que ya han tenido una ruptura de aneurisma presentan un mayor
riesgo de sufrir otra ruptura de aneurisma en el futuro.
• L
os pacientes con antecedentes familiares de aneurismas pueden ser más propensos
a la ruptura de un aneurisma.
Siempre se deben considerar los riesgos asociados con el tratamiento. El tratamiento
puede incrementar las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. También
puede provocar problemas en el pensamiento
o el funcionamiento, en especial en pacientes mayores o enfermos.
Se deben controlar los factores de riesgo en todos los pacientes con aneurismas
cerebrales, incluidos aquellos que son tratados de modo conservador y aquellos que se
manejan con cirugías o tratamientos endovasculares.
Estos son algunos de los factores de riesgo:
• Hábito de fumar: los pacientes no deben fumar y, si son fumadores, deben recibir
asistencia para dejar de fumar.
• Hipertensión: todos los pacientes deben conocer su presión arterial, y en caso de ser
elevada, deben tratarse con los medicamentos adecuados para reducirla (llamados
medicamentos antihipertensivos).
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