Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Page 30
30
Javier López
La monja alférez Catalina de Erauso e Isabel Barreto en la
aventura americana son otras tantas viajeras.
Las mujeres soldados son recurrentes. Hasta el siglo XVI
para ser mujer y viajera había que tener una buena excusa:
ser reina o peregrina. Como reinar quedaba lejos, la mayoría
de mujeres inquietas que evitaba el sometimiento masculino
peregrinaba o se hacía misionera. Mary Kingsley reconoce su
papel. Ejemplos como Mary Flexor o Ann Taylor.
Ane Bonet y Mary Red fueron filibusteras en el Caribe junto
a las españolas Inés Suarez, Catalina Díaz y Beatriz Alcázar.
Isabel Barreto, almirante gallega, recorrió los mares de Filipi-
nas, Polinesia y América.
El pleno de viajeras aventureras es a partir del Siglo de las
Luces. Audaces viajeras, normalmente cultas y ricas, vestidas
a la usanza europea.
«Si llevo corsé en Inglaterra, ¿por qué no llevarlo en África?»,
Kingsley.
En las sociedades geográficas inglesas y francesas las mu-
jeres competían con los varones para contar sus peripecias,
que debían homologarse para un futuro prosaico de intereses
económicos.
· Leonie d’Aunet viajó al Polo Norte.
· Mary Sheldon viajó a África y Borneo.
· Isabella Bird escaló los Andes.
· Ida Pfeiffer dio dos veces la vuelta al mundo.
· Mary Kingsley, prototipo de mujer libre, divertida e iró-
nica, viajó sola y denunció el colonialismo.
· Lady Montagú retrató ambientes de las mil y una noches.
· Gertrude Bell, o el desierto como metáfora de libertad.
También Anne Bunt, Hester Stanhoe e Isabelle Eberhardt.
· Isabelle Bird, la más prolífica en libros sobre Australia,
China y los mares del sur.