Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Page 31
Como fuera de casa en ningún sitio
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· Margaret Fountaine recorrió los cinco continentes.
· Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas son investi-
gadoras.
Por citar solo algunas.
Los pobres, cuando viajan, huyen de algo. La mayoría de
las veces el lugar al que van es lo de menos. Rara vez miran
alrededor para deleitarse, puesto que van a cualquier lugar que
los acoja. Es terrible. Estos nuevos viajeros son los refugiados,
y no se les puede aplicar el remoquete de «viajeros», porque
lo han perdido todo y ya no tendrán ni siquiera el recono-
cimiento del lugar al que van. Cuando no languidecen en
campos «asaltan» nuestras fronteras. Son el nuevo paradigma
de la esclavitud occidental y son millones de seres desgajados
de todo orden reconocible.
Desplazarse ha de ser sugerente para quien lo hace. Pobre
o rico. Ha de haber, en ese gesto, esperanza y compromiso.
En las ciudades, la pobreza se exhibe no como un trofeo sino
como una evidencia de precariedad. Como un recordatorio
de que los humanos hemos de convivir con la imperfección
y la impotencia.
En cambio, fuera de los centros de poder que son las ciuda-
des, donde la naturaleza y el paisaje aún conservan vestigios
de belleza impoluta, o al menos cierta armonía, la pobreza es
un aditamento más, nunca el único.
El viajero es el más codicioso de los mirones; envanecido en
su propósito por parecer genuino, puede fácilmente derivar en
un saqueador repleto de marcas emocionales que lo acerquen
a Byron, Rimbaud u otros románticos ilustres.
Hoy ya solo podremos ser turistas.
Igual que en Occidente los hospitales son los lugares donde
la gente nace y muere, con el tiempo solo habrá turistas o
refugiados.