Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Seite 28

28 Javier López Tombuctú, ciudad de sabios y santos. Ciudad de viajeros. La puerta del desierto. Nunca hollada por extranjeros. La leyenda caló entre los aspirantes a explorador. En todas las sociedades geográficas, su nombre evocaba el reclamo de un lugar referencial. Los escoceses Mungo Park y Alexander Gordon Laing y los ingleses Burton, Speke y Baker fueron heroicos y abnegados viajeros que documentaron páginas hermosas de esfuerzo inútil. Solo el francés René Caillié, acompasado y calmo, tras estudiar árabe y embeberse en el Corán, logró atravesar sus puertas de madera labrada. El nacimiento del Nilo con el jesuita manchego Pedro Páez en detrimento de los ingleses James Bruce, Richard Francis Burton y John Hanning Speke. El Kilimanjaro, el lago Victoria, las cascadas y las selvas y los desiertos nos arrojan docenas de viajeros a la búsqueda de ser los primeros. Nombres como los alemanes Theodor von Gozen, Oskar Lenz y Anton Reichenow. Franceses como Claude Richards y Pierre Savorgnan de Brazza. Británicos como Balfour, Clapperton, Richardson y Li- vingstone Portugueses como Roberto Ivers y Serpa Pinto, etc. Una vez más, mi preferido es uno de los viajeros multidis- ciplinares más completos. Francis Galton, primo de Darwin, otro exquisito y angular viajero: «Los hombres poderosos no tienen por qué ser los mejores viajeros; los mejores son los curiosos y respetuosos». Y remataba: «Es la nariz lo que presta velocidad al sabue- so». Walter Benjamin señala que hay dos tipos de narrador. Uno es el que tiene que viajar lejos de casa para encontrar hechos