Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Page 26
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Javier López
comerciante, es un enemigo». No hay peor definición prove-
niente del rancio supremacismo británico conservador.
«La Inglaterra que conocí estaba petrificada por el senti-
miento clasista y unas convenciones rígidas», recuerda Ri-
chard Burton.
«Por mi parte, no viajo para ir a un sitio, sino para ir. Si
viajo es por viajar», nos aclara Stevenson.
Es decir, los británicos ilustrados o curiosos fueron los aban-
derados de abandonar «ese país con mal clima y mala comida
que no te hace sentirte en casa» (Gerald Brenan).
Es cuando entran en juego las sociedades geográficas como
prólogo a la expansión colonial y la búsqueda de nuevos mer-
cados. Las sociedades geográficas de los países preeminentes
(Gran Bretaña, Francia y Alemania y, en menor medida, Ho-
landa, Bélgica, Italia y España) representaron el eslabón para
documentarse acerca de lugares hasta entonces poco conoci-
dos o que representaban un hueco en los mapas.
Otra motivación más filantrópica es digna de reseñarse: el
Grand Tour, que nació entre las familias acomodadas y cultas
de las islas británicas, aunque se extendió a otros países, y por
el cual los vástagos perspicaces, al acabar sus estudios, pudie-
ran recorrer los países icónicos de cultura conocida y clásica,
ahora muy desmejorados socialmente. Al exotismo del viaje
como complemento cultural se une el gusto por la aventura
con posibles en plena juventud: Persépolis, templos egipcios,
Grecia e Italia y, en menor medida, España y norte de África
conforman el muestrario de esos futuros escritores y hombres
de ciencia. El legado es variopinto y muy abundante.
En el caso de España, en la versión andaluza sobre todo, los
viajeros románticos representan todo el manual de tópicos y
arbitrariedades de las que aún, hoy en día, es difícil sustraerse.
Fue una imagen exportable, gracias a la cual se creó el cli-