Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | страница 25
Como fuera de casa en ningún sitio
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Dice Mark Twain:
El viaje es fatal para los prejuicios, el fanatismo y la estrechez
de miras, y debido a esto muchos de los nuestros lo necesitan
como medicina.
Para adquirir perspectivas amplias, cabales y compasivas so-
bre los seres humanos y las cosas, uno no puede vegetar en un
rinconcito del mundo toda una vida.
No se me ocurre mejor exordio para incentivar la curio-
sidad, en contraposición de aquel flamenco que imprecaba,
desvalido: «Pero ¿cómo voy a salí de Cai si por ahí no tienen
manteca colorá?».
Ibn Batuta, tangerino universal, recorrió en el siglo XIV
buena parte de Asia, Europa y África, caminando o a caballo
durante treinta años, y nos dejó un fresco luminoso y cau-
dal. Mucho más restringido, pero quizá más impactante, fue
Marco Polo, para explicarnos el Extremo Oriente desde su isla
veneciana de Kórcula.
Caminantes como Tobías Smollet, que en 1763 recorrió
andando parte de Europa. O el también inglés Paul du Chai-
llu, caminante por África durante tres largos años e inspirador
nato del resto de viajeros ingleses.
Uno de mis caminantes preferidos es Patrick Leigh Fermor:
atravesó toda la Europa devastada por la Segunda Guerra
Mundial y aterrizó en el Peloponeso para quedarse, como
se quedó Chatwin bajo un olivo, un compulsivo social que
siempre viajaba solo y que tiene un aserto luminoso: «Cuanto
más leo, más convencido estoy de que los nómadas, al viajar,
han sido la palanca de la historia, aunque solo fuera porque
todos los grandes monoteísmos han nacido entre pastores».
Dice un viejo proverbio inglés: «El forastero, si no es un