Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Page 22
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Javier López
Cuando viajas en compañía has de ceder, contemporizar y
llegar a acuerdos. Introduces elementos prosaicos en la rela-
ción que intoxican la apariencia de un objetivo. Ese señuelo
maravilloso.
Lo cual no obsta para departir con otras personas que se
aferran a ti por cualquier bagatela, interesada o no. Así que
una de las premisas del viajero es poder marcharse de cualquier
compañía y de cualquier lugar sin dar explicaciones. Nos dice
Borges en un poema:
Cuando todo sucede por primera vez,
eres el inventor del fuego
al encender un fósforo en lo oscuro.
Eres Adán amando a Eva.
Todo ocurre por primera vez, pero de un modo eterno.
Ese es el espíritu del viajero, si eso pudiera ser soportable.
Paul Teroux, impenitente viajero, nos dice:
El viaje es un truco de desaparición: un viaje solitario por una
línea de geografía que se adelgaza hasta el olvido.
El viaje, esa especie de merodeo sin otro interés que la enorme
curiosidad por cambiar de sitio, por no atarte a nada ni a nadie.
La libertad total. Nunca llegas al fondo de las cosas, porque
la piel está en la superficie y, bastantes veces, la piel es lo más
profundo que tenemos.
Así elucubra un personaje desatinado de una novela mía
que sigue la huella terrible del personaje de Céline en Viaje
al fin de la noche.
Y acerca del propósito puro y de la falsa ilusión del viajero,
nadie verá lo que él.