Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Page 19

Como fuera de casa en ningún sitio 19 los potenciales auditores; convocarlos alrededor del fuego, de un libro, de un intérprete, y contar historias. Ese es el único motivo. No hay por qué ser rigurosos o concienzudos, para eso ya están las sociedades geográficas o los historiadores. Para eso ya están los intereses comerciales en un juego de espejos donde la filantropía deviene excusa interesada. El gusto por lo exótico y raro, por ajeno, es el primer esla- bón para enhebrar historias que interesen. La ficción narrativa comienza con el viaje que transforma al héroe: al contar, com- para, corrobora, menosprecia, reta y derrota. Detalla acciones inverosímiles del lado de allá vistas desde acá. Mística y mítica se enzarzan. La creación de los mitos se basa en una buena historia que al ser compartida genera comunión. Las civilizaciones necesitan actos fundacionales y como nos advierte Hobsbawm al hablar de la Invención de la Tradición: «Un conjunto de creencias de carácter simbólico, con normas impuestas y cuyo objetivo es in- culcar ciertos valores de un supuesto pasado mítico o inventado». ¿Que son, sino, las sagas nórdicas, la Ilíada y la Odisea, La Chanson de Roland y el Mio Cid, los peregrinos que Chaucer pone rumbo a Canterbury, los Upanishandas y el Ramayana? ¿Que son los griots africanos sino la oratura contada y cantada? Pero también el peregrino Xuanzang que recorrió el ámbito budista desde China hasta la India y Afganistán, y el japonés Matsuo Basho, el hacedor de haikus en busca de tierras donde extender el espíritu zen. ¿Es cierto lo que se cuenta? Qué más da. Luciano de Sa- mosata viaja a la Luna en el siglo II. Tiempo después lo hace Cyrano. Homero no fue testigo de Troya y Don Quijote y Gulliver no buscan que les crean, y es indiferente si son reales o ficticios