Desde, para y con el sentir Comofueradecasaenningúnsitio_TEASER | Page 17

Como fuera de casa en ningún sitio 17 ron viajeros por encargo, cuando se pensaba que las riquezas, la naturaleza o los humanos estaban para ser adquiridos por la fuerza de las armas. El viaje transforma la imagen física que el hombre tiene del mundo. La noticia que trae el viaje significará para el pensamiento occidental el esfuerzo de aprehender y entender el mundo. Y aunque detrás del viajero siempre hubo, aparte de su vo- luntad y su osadía, otros poderes prosaicos que acompañan el nacimiento de la conciencia moderna en forma de sociedades supuestamente filantrópicas o poderes políticos, económicos y religiosos, intentaremos hablar del viajero enfrentado a su curiosidad. Ahora tendemos a ejercer de turistas. Paul Teroux ya nos advirtió: «Viajero es el que no sabe cuándo volverá; turista es el que no sabe o le da igual dónde va». Chesterton complementa: «El turista ve lo que ha ido a ver; el viajero ve lo que le enseñan». Dicotomía entre turista y viajero que viene de antiguo. Todo cambia con los vuelos low cost. El señuelo de irte lejos de casa subido en un avión y encon- trarte en pocas horas convertido en un Robinson guarnecido, donde todo es nuevo y extraño, no es la secuencia progresiva del viaje considerado como un transcurso, como un acerca- miento paulatino a un destino buscado. Tiene más de extra- ñamiento, de huida, que de acercamiento curioso. Aun así, la misión del viaje es volver enriquecido en expe- riencia y conocimiento, eso es difícil cuando todo está pauta- do y es idéntico el proceso ambulante: restaurantes, museos, edificios singulares y rutas programadas están dispuestos de manera previsible.