DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 513

DERROTA MUNDIAL levantar el sitio soviético. Arrostrando un fuego infernal de miles de bombarderos, Wenck se lanzó contra el frente del Este. Por algún tiempo logró avanzar a muy alto costo. En el curso del día 23 el teniente coronel Baerenfaenger, procedente de las juventudes hitleristas, fue encargado de la defensa de Berlín. En los puestos de socorro escaseaban los medicamentos y ya no había anestésicos. Difícilmente se conseguía agua. Tres cuartas partes de la ciudad eran ruinas y las bombas y las granadas removían los escombros. Una nube de ceniza, polvo y chispas oscurecían el sol. Entretanto, en Luebeck, el jefe de la Gestapo, Himmler, conferenciaba con el conde sueco Bernadotte y proponía a Inglaterra y EE.UU la rendición de Alemania en el Oeste, pero prosiguiendo la lucha en el Este para rechazar de Europa el avance bolchevique. Truman y Churchill dieron un "no" terminante. El día 24 despuntó con un fuego infernal de la artillería soviética, seguido de una ofensiva de tanques. Hitler le envió un mensaje de aliento a Mussolini, quien se preparaba a salir de Italia para buscar refugio en Suiza. Al insinuarle que todavía podía seguir luchando, le decía: "La batalla de la que depende nuestra existencia espera su punto culminante". Aunque veía claramente la situación, Hitler todavía no daba por concluida la lucha. En esa misma fecha pidió a su piloto Bauer que le llevara cañones antitanque en avión. Los restos impotentes de la división "Muencheberg" veían que los soviéticos asaban con lanzallamas las casas de que se iban apoderando. "Es terrible —refería un oficial— el grito de las mujeres y los niños. Hay en las calles mujeres que llevan granadas antitanque, mujeres llenas de salvaje sed de venganza. Los heridos yacen donde cayeron; hay muertos por todas partes y a muchos se les ve aplastados por tanques y camiones y horriblemente mutilados". El mismo día 24 Hitler se enteró de que Goering realizaba gestiones ante los angloamericanos a efecto de concertar la capitulación de Alemania, si bien solamente ante ellos y no ante Rusia. A la vez Goering dirigió un mensaje a Hitler poniéndole un plazo para que le entregara el poder, y esto lo enfureció. Inmediatamente mandó llamar al general Ritter von Greim, de la Luftwaffe, "para un asunto urgente". Al oscurecer el 26 de abril el general Von Greim, en un avión co-piloteado por la aviatriz y capitán Hanna Reitsch, aterrizó en una avenida de Berlín después de eludir la persecución de varios aparatos soviéticos. El general había resultado herido y se le condujo a la enfermería del refugio. Hitler entró enseguida "radiante de gratitud" por la llegada de Von Greim. "¡Un ultimátum! jUn ultimátum burdo! —Exclamó comentando lo de Goering—; ahora nada me queda, nada se me ha evitado. Ninguna alianza se cumple, no se conserva el 513