DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Seite 510

Salvador Borrego Rudel aprovecha la oportunidad para opinar que la guerra no puede ganarse si no se logra un armisticio con Occidente. Hitler esboza una "sonrisa algo cansada" y dice: "Para usted todo resulta muy fácil..." Agrega que lleva años ofreciendo la amistad de Alemania a los países occidentales. "También ahora seguimos negociando, pero ya no creo en un acuerdo. Por esto intentaremos pasar esta crisis hasta que las armas nuevas nos concedan la victoria". El quinto día de batalla en el frente del Oder fue desastroso; sectores aislados seguían resistiendo, pero en amplias brechas los defensores habían sido aniquilados y se precipitaban masas de tanques, de artillería y de infantes bolcheviques. Aviones de Stalin, de Roosevelt y de Churchill facilitaban el avance. Esto ocurría el día 20, fecha en que Hitler cumplía 56 años de edad. En la Cancillería, se organizó una reunión y por breves momentos todos platicaron amigablemente y parecían olvidar las dramáticas horas que vivían. A la luz de 163 proyectores todo un grupo de ejércitos soviéticos inició esa noche el asalto sobre Berlín. Las improvisadas líneas de defensa en la periferia de la ciudad resistieron y rechazaron el primer impacto. Toda esa noche y todo el día 21 se combatió más o menos en las mismas posiciones. El 21, Hitler ordenó un ataque masivo hacia el sur de Berlín, al mando del general Steiner, de las SS. Cifraba grandes esperanzas en esta operación. "Usted me garantiza con su cabeza —dijo al oficial Koller— que se empleará hasta el último hombre". El plan era que Steiner atacara el día 22 con el III Cuerpo acorazado de las SS, desde el norte; el general Busse desde el sureste con el 9º ejército y el general Wenck desde el oeste, con el 12º ejército. Tratando de apoyar desde el aire esos ataques la Luftwaffe per- dió 356 aviones en tres días. Pero Steiner no atacó por considerar que no se abriría paso a través de dos ejércitos soviéticos. Hitler se encolerizó y se quejó de que lo traicionaban y le mentían. Al mismo tiempo se hizo evidente que el movimiento bolchevique para cercar la capital estaba progresando. Al recibir los partes de las penetraciones enemigas, Hitler comentó: "Siempre he dado órdenes a mis fuerzas para que no se retiren; ahora sólo me queda dar el ejemplo y “Yo fundé las tropas de asalto y marché al frente de sus columnas…Juntos recorrimos el camino desde la nada…” Hitler 510