DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 509

DERROTA MUNDIAL Hitler se dirigió a sus tropas: "Por última vez el judío bolchevique, nuestro mortal enemigo, ha lanzado una ofensiva con sus masas. Está tratando de aplastar a Alemania y barrer a nuestro pueblo. Vosotros, los soldados en el Este, sabéis perfectamente la suerte que amenaza a los alemanes, especialmente a las mujeres, sean mayores o muchachas, y a los niños... En esta hora toda la nación alemana mira hacia vosotros, mis soldados del Oriente, confiando en que con vuestra resistencia y fanatismo, vuestras armas y vuestros dirigentes, ahogaréis el asalto bolchevique en un mar de sangre. En esta hora en que el Destino ha retirado de esta tierra al mayor criminal de guerra de todos los tiempos (Roosevelt) se decidirá el nuevo giro de la lucha". Combatiendo de espaldas al abismo Hitler ordenó a sus tropas del río Oder que no se retiraran, cualesquiera que fuesen los contingentes de la embestida comunista, y decretó la ejecución de quienes ordenaran repliegues. También mandó que los cañones antiaéreos de Berlín fueran llevados al frente del Oder, al que igualmente se destinaron las nuevas ametralladoras MG-42 (V), de seis kilos y medio de peso y de 40 disparos por segundo. En ese frente congregaron los alemanes 8,000 cañones y 1,200 tanques. Por su parte, los soviéticos embestían con 41,000 cañones, 6,300 tanques y cañones automotores y 8,000 aviones. Además, a la aviación soviética se unieron las aviaciones occidentales, por la retaguardia alemana, para facilitar el avance de la infantería bolchevique. Berlín ardía y la tragedia envolvía por todos lados a los combatientes ger- manos. Ese mismo día 16 llegaron a la Cancillería Eva Braun, el Ministro Goebbels, su esposa y sus seis hijos. Durante tres días los soviéticos sufren bajas espantosas para cruzar el Oder y ampliar sus cabezas de puente. El frente alemán lucha con frenética decisión y parece sostenerse; entre los enrolados hay niños hasta de 12 años. El día 19 Hitler llama al coronel Rudel, comandante de una escuadra de Stukas, para pedirle que se haga cargo de un grupo dé nuevos cazas y bombarderos de propulsión de chorro (180 aviones], y dé protección al doceavo ejército del general Wenk, que se está formando en las inmediaciones de Hamburgo y que debe marchar hacia el Oriente. Entre los presentes aún había optimismo. "Me explica —dice Rudel— que el mundo entero teme la técnica y la ciencia alemanas y me muestra varias informaciones que indican de que modo los aliados piensan distribuirse a los sabios alemanes y la técnica alemana... Otra vez nos deja perplejos con su extraordinaria memoria para las cifras y sus nociones especiales en todos los asuntos técnicos. Ya llevo 6,000 horas de vuelo estando al tanto en los diferentes tipos de aviones gracias a mi gran práctica, y sin embargo, no hay nada que él no me sepa explicar, como si se tratara de lo más fácil del mundo, haciendo a la vez propuestas de su parte... Su estado físico no es tan bueno como hace dos o tres semanas; en sus ojos se refleja un brillo extraño. El coronel Von Below me dice que Hitler casi no ha dormido durante las últimas ocho semanas. Una reunión era seguida de otra". 509