DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 494
Salvador Borrego
El escritor antinazi Bullock dice que "Hitler tenía una creencia firme en su «papel
histórico y en que él mismo era una criatura del destino... Poseía una férrea voluntad de
afrontar los riesgos y un talento especial para simplificar los asuntos que otros hombres
creerían difíciles... Mientras los peritos se ataban solos en retorcidas complicaciones, su
mente tenía la facultad de dirigirse hacia la médula del asunto o del problema y aun su
perito financiero Schacht tuvo que admitir en varias ocasiones con cierto dejo de
resentimiento: "Hitler con frecuencia encuentra soluciones extremadamente sencillas para
problemas que a otros hubieran parecido insolubles".
Hjalmar Schacht (que conspiró contra Hitler durante los diez años que formó parte de
su Gabinete), dice que Hitler "no entendía ni una sola palabra de los problemas
económicos", ni tampoco de pintura. No sabía distinguir, dice, un cuadro auténtico de una
reproducción. Agrega que era casi imposible conversar con él, pues monopolizaba la
palabra en un 95%. En la parte positiva le acredita lo siguiente: "No cabe la menor duda de
que en cierto modo fue un hombre genial. Tenía ideas que no se le ocurrirían a nadie mas.
Era psicólogo de masas, de una genialidad realmente diabólica. En tanto que yo y otros
pocos —esto me lo confirmó en cierta ocasión el general Von Witzleben— jamás nos
dejábamos prender durante nuestras conversaciones personales con él, ejercía sobre otras
personas una influencia muy extraña... Era un hombre de una energía indomable, de una
voluntad capaz de superar todos los obstáculos".
El investigador francés A. Zoller traza el siguiente esbozo acerca de Hitler: "Ante todo
fue un monstruo de voluntad... Era un prodigio de memoria. Tenía un poder
extraordinario para asimilar los conocimientos más diversos y extendidos... No solamente
estaba familiarizado con la composición de cada grupo de ejércitos hasta el escalón de
división, sino que incluso las pequeñas unidades especializadas, como los batallones
pesados de cazadores de carros, no se le escapaban... Hitler carecía del riño, de la alegría
familiar y de todo lo que crea la dicha en célula natural de la sociedad, y él sufría por eso.
Aquella alma insatisfecha que se prohibía la entrega a la dicha natural y simple, estaba
constantemente en busca de su equilibrio... Hitler jugaba con su perrita "Blondi" como un
niño, pero hacía lo posible para entregarse a esta distracción sólo cuando estaba lejos de
toda mirada extraña".
Baldur von Schirach, jefe de las juventudes hitleristas, dice que Hitler pasó por tres
fases psicológicas: humana hasta que subió al poder; sobrehumana en los años de vasta
organización administrativa, hasta que estalló la guerra; inhumana durante la guerra.
Hans Frank, miembro del Gabinete de Hitler, lo describió así semanas antes de morir
ahorcado: "El Führer era más una fuerza de la Naturaleza que un hombre. Ciego frente a
todo lo que se le ponía por delante, era como de hierro, fuerte y cruel". El ministro de
armamento, Speer, que llegó demasiado tarde a ese puesto y que impulsó la producción a
niveles jamás sospechados, declaró que Hitler ejercía un extraño magnetismo. "Permanecer
algún tiempo en presencia suya me fatigaba. Mi capacidad de trabajo se paralizaba".
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