DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Página 492
Salvador Borrego
"¿Cómo estaba constituido Hitler? Era vegetariano, antialcohólico, no fumador. Estas
eran para él muy apreciables cualidades de las que resaltaba el testimonio de una vida
ascética. Pero fatalmente repercutían en su aislamiento como ser humano. No tenía un
verdadero amigo. Incluso sus más antiguos compañeros del Partido eran ciertamente
gentes de su séquito, pero no amigos. Por lo que yo pude ver, nadie era su íntimo. A nadie
confiaba sus interioridades. Así como no había encontrado ningún amigo, también le fue
negada la capacidad para amar profundamente a una mujer...Todo lo que da una
consagración a la vida terrena, la amistad dé los hombres honrados, el limpio amor a una
mujer, el cariño a los propios hijos, todo esto le era y siguió siéndole enteramente extraño.
Caminó solo por el mundo, preocupado con sus gigantescos planes. Se me puede oponer
su relación con Eva Braun... ¡Desgraciadamente, esta mujer no tuvo influjo sobre Hitler!
Al menos en el sentido de suavizarlo..." El general Neusinger, que como comandante de
fuerzas blindadas lo trató de cerca, declaró que Hitler había tomado como modelo de su
vida a Federico el Grande. Al principio se sentía incómodo y con cierto aire de
inferioridad ante los generales de sólida preparación profesional como Von Brauchitsch,
Von Kleist, Von Bock, Von Manstein y Von Kluge; luego ese sentimiento evolucionó
hasta tratarlos con desprecio.
Agrega el general Neusinger que "raramente la naturaleza agrupó en un solo hombre
contrastes tan grandes como en Adolfo Hitler. Por consiguiente, es en extremo difícil trazar
de él un boceto verdaderamente coherente. Según la finalidad que buscaba, utilizaba una u
otra de sus características: la dureza o la dulzura, la audacia o la circunspección, la
desconfianza o la confianza, la tenacidad o la prudencia, la testarudez o la flexibilidad.
Resultaba imposible prever sus reacciones y, por consiguiente, el comprenderlo.
"Tenía una memoria como hay pocas —añade el general Neusinger—, y la facultad de
discernir claramente lo esencial. A todo ello hay que agregar un incontestable talento
oratorio. El conjunto de semejantes dotes le aseguraba tal superioridad en las discusiones,
que aun generales de respuesta rápida y concisa, como Von Bock y Von Manstein, no
podían enfrentarse a Hitler. "Su memoria y el talento que tenía de reducir las cosas a su
más sencillo denominador le eran de gran ayuda... Cuando fracasaban todos los medios de
persuasión, Hitler utilizaba en su calidad de Jefe de Estado y del Ejército, el recurso
supremo: la orden. Pero creo que entonces no estaba satisfecho... No se podía 'adivinar' a
Hitler: a menudo era tierno y flexible, pero por lo general llegaba a la brutalidad en la
dureza y a la testarudez en la tenacidad. Era esencialmente un temperamento de artista
recubierto progresivamente con una triple coraza de inflexibilidad.
"Conocía las armas y los efectos que producen, mejor que muchos generales, y gozaba
de una imaginación fecunda para prever las modificaciones de las armas futuras, para las
cuales hacía constantes sugestiones".
El propio general Neusinger, como otros muchos, refrenda que Hitler se opuso
siempre a las retiradas. Ese pareció ser un punto débil de su concepción de la estrategia.
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