DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 491
DERROTA MUNDIAL
Joaquín von Ribbentrop, que durante toda la guerra fue Ministro de Relaciones
Exteriores, poco antes de ser ahorcado en Nuremberg escribió acerca de Hitler: "En su
forma de ser había algo indescriptible que no permitía una aproximación de carácter
privado... Su autoconfianza y la fuerza de su voluntad, aparejadas con su genial y clara
forma de expresión, atraían a todos a su camino. En discursos populares yo presencié
cómo la multitud se emocionaba al conjuro de su palabra... Adolfo Hitler era adorado por
millones de alemanes, y sin embargo, se encontraba solo. Así como yo nunca llegué a
aproximarme a su intimidad, estoy seguro que nadie lo hizo. Dictaminar sobre el carácter
de una figura tan excepcional y genial como Adolfo Hitler es muy difícil. No se puede
medir con la medida normal que emplearíamos para los demás seres... En las grandes
decisiones se conducía como si obrase arrastrado por la fuerza de un destino prefijado por
el Todopoderoso".
El general Heinz Guderian, penúltimo jefe del Estado Mayor General, escribió acerca
de Hitler: "Nacido de clase modesta, de escasa instrucción escolar y de educación casera,
brusco en la expresión y en los modales, era ante nosotros un hombre del pueblo que se
sentía mejor que en ninguna otra parte en el círculo de sus paisanos íntimos... Una cabeza
de talento sobresaliente unida a una memoria no corriente... Sorprendía cada vez más por
la retención de lo leído o lo escuchado en las conferencias: Hace seis semanas me dijo
usted algo completamente distinto, era una réplica temida y acostumbrada en él, pues
controlaba las contradicciones en las aseveraciones que se le habían hecho como si tuviera
en su mano la nota taquigráfica de cada conversación. . .Tenía el don de revestir sus
pensamientos con fórmulas claras y de remachar a sus oyentes con interminables repeticio-
nes. .. Poseía por naturaleza un extraordinario don de palabra... Ante los industriales
hablaba de manera distinta a como lo hacía a los soldados; frente a los entusiastas
camaradas del Partido, de otro modo que a los escépticos; a los gobernadores civiles en
forma diferente a como lo hacía a los modestos funcionarios administrativos.
"La cualidad sobresaliente era su fuerza de voluntad... Fuerza tan sugestiva que para
algunos hombres era casi hipnótica... "Hombres conscientes de su valor, valientes ante el
enemigo, se doblegaban ante el efecto de sus discursos y quedaban callados ante sus
conclusiones lógicas difícilmente rebatibles... Así nació en Hitler, con el creciente aumento
del Poder y del éxito en el exterior, la megalomanía: junto a la propia persona nada ni
nadie podía valer más... Aun siendo así, si Hitler hubiera sido inaccesible a la censura y al
juicio crítico, hubiese al menos escuchado y discutido, pero siempre fue un autócrata.
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El general Jodl observó que era una necesidad psicológica del Caudillo negar sus equívocos, con
el objeto de mantener su propia confianza en sí mismo, fuente principal de su fuerza como jefe.
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