DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 476

Salvador Borrego que arreciara su ofensiva para que disminuyera la presión de los alemanes en el oeste, según dice el mariscal inglés Montgomery. A fines dé diciembre se disipó la niebla, que había librado a los alemanes de los ataques aéreos y entonces se conjugaron la escasez de petróleo y la lluvia de bombas para detenerlos en su avance. Los lineamientos del ataque habían sido extraordinariamente audaces y acertados, pero faltaban elementos. Liddell Hart dice que "habría sido una de esas b rillantes olas de inteligencia si hubiera poseído todavía los medios y las fuerzas". Diez divisiones más (una insignificancia para Alemania en condiciones más o menos normales) o tal vez petróleo y municiones en cantidad suficiente, podían haber ocasionado un cataclismo en el frente aliado. En vísperas del año nuevo Hitler reiteró: "El mundo debe saber que nunca capitularemos y que a pesar de los contratiempos nunca abandonaremos el camino en que vamos...1944 fue el año de las mayores tribulaciones en esta gigantesca lucha. Esta guerra ha sido para el pueblo alemán la más dura y funesta que jamás haya tenido que librar un pueblo. Un pueblo capaz de soportar tales sacrificios inconmensurables no puede nunca sucumbir". Entretanto, las fuerzas de tierra en las Ardenas habían sufrido ya 110,000 bajas entre muertos y heridos, y en los días subsiguientes la aviación aliada estuvo machacándolas con ataques de 4,000 a 5,000 salidas diarias. El 13 de enero los bolcheviques iniciaron una ofensiva general y entonces Hitler tuvo que retirar del frente occidental todo el 6º ejército de las SS y dos fuertes brigadas de artillería para llevarlos al frente anticomunista. Hitler esperaba aún la llegada de las nuevas armas. La industria hacía un esfuerzo colosal y en enero de 1945 logró que la producción de V-2 ascendiera a 1,300 por mes.- Al mismo tiempo progresaban los preparativos para producir un tipo especial de V-2 que automáticamente fuera atraída por los centros de calor, tales como fábricas y altos hornos. Y en medio de estos frenéticos esfuerzos, Hitler volvía a tropezar con la oposición de muchos generales, algunos de los cuales habían perdido totalmente la fe y rendían sus unidades en masa o retrocedían sin autorización. Muy diversas fuentes confirman que hubo brotes de desmoralización, principalmente entre unidades que por mucho tiempo habían gozado de vida agradable en Francia. En un día que llegó a haber 8,000 deserciones, Hitler exclamó amargado: "¡Es una vergüenza!"...Su desconfianza llegó al máximo y personalmente quería controlar la producción de aviones, el movimiento de ejércitos, de cuerpos de ejército, de divisiones y hasta de batallones y de baterías antiaéreas. Un alud de informes y cifras lo abrumaban 19 horas diarias. Eva Braun anotaba a fines de 1944. "El Führer me dijo hoy gravemente: Sólo puedo contar con tres personas: Goebbels, Himmler y tú. Eres la más fiel y un día tendrás la 476