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DERROTA MUNDIAL
Pero en cierto sentido esta joya de la industria aeronáutica alemana, que llevaba una
ventaja de año y medio a la industria de los aliados, nació con mala suerte. Cuando en
1940 ya iba muy adelantada su planeación, el Alto Mando ordenó suspender los ensayos
de armas que no pudieran ser empleadas dentro del término de doce meses. Dos años
después se permitió reanudar las investigaciones, en 1943 el Me-262 realizó sus primeros
vuelos de prueba. Hitler se empeñó entonces en que los primeros aparatos se adaptaran
como bombarderos, a fin de rechazar la invasión angloamericana. El Me-262 había sido
diseñado como caza y su conversión ocasionó gran pérdida de tiempo. Luego
sobrevinieron los bombardeos aliados a la industria aeronáutica y la producción se
interrumpió temporalmente. Fue así como llegó la invasión aliada en Normandía y el Me-
262 no estaba listo ni como caza ni como bombardero.
Por fin en octubre Hitler accedió de mala gana a que se formara un grupo de cazas con
el Me-262. EI capitán Walter Nowotny, con 250 victorias aéreas, se puso al frente de la
naciente unidad, que inmediata-mente demostró sus grandes posibilidades ofensivas. El
general Spaatz, comandante de las fuerzas aéreas estratégicas americanas, informó a
Washington que tanto él como el general Eisénhower coincidían en que "los mortales cazas
o reacción alemanes, en un futuro inmediato, podrán convertir en intolerables las pérdidas
que las formaciones de bombarderos aliados sufren en sus ataques". Simultáneamente con
los esfuerzos para aumentar la producción de los Me-262, en dos meses y medio se
construyó el primer Heinkél 162, también de propulsión de chorro. Y como requería
menos materiales y menos mano de obra, se planeó darle preferencia sobre aquél. Existía la
idea de que este avión "popular' podría ser tripulado" por pilotos novicios y que en tres
meses para marzo de 1945 se construirían varios miles, que desquiciarían la ofensiva aérea
aliada.
En la práctica, el apresurado cambio de planes debilitó la incipiente producción del
Me-262, sin que por otra parte se lograra aumentar la del Heinkél-162 como se había
pensado. En total se construyeron 1,041 aviones de chorro a finales de 1944 y 947 más a
principios de 1945, pero la mayoría no pudo usarse ya porque se perdían aeropuertos o
faltaba combustible o tripulaciones. Con las posibilidades más brillantes de su historia —que
por estrecho margen no llegaban a cristalizar— la Luftwaffe se precipitaba en un crepúsculo
de esfuerzo y sangre.
LOS DOS ÚLTIMOS GOLPES EN EL OESTE
En el otoño de 1944 la ofensiva de los ejércitos aliados occidentales se hallaba casi
inmovilizada en la frontera alemana. Hitler había logrado improvisar 60 divisiones después
de que 50 se habían consumido en la lucha de Normandía. Por cada tanque alemán había 4
de los aliados; la inferioridad en otras armas era todavía mayor, pero la lucha volvió a ser
tan reñida que el pueblo de Huertgen cambió de manos 14 veces y Vossenack 28 veces.
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