DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Seite 467
DERROTA MUNDIAL
un .libro de texto diciendo cómo se debía bombardear. Dudo que algo pueda ser más
parecido a esa lección. Los alemanes parecían no prestar la menor atención al fuego
antiaéreo. Muchos de los que después trataban de sofocar el incendio de las fortalezas
perecieron al pisar 'mariposas'. Los alemanes habían arrojado pequeñas minas
suspendidas por dos alas de metal. No explotaban al tocar tierra, sino al ser pisadas. Los
aviones que no ardieron quedaron inutilizados.
"No pude menos que admirar el extraordinario trabajo que los alemanes habían
cumplido. El comandante de escuadrilla había primero iluminado el campo y tomado
fotografías. Las bombas incendiarias fueron lanzadas sobre las fortalezas agrupadas. Don-
de los aviones no se hallaban muy juntos dejaron caer bombas de fragmentación. Sobre
las pistas de despegue bombas de mil libras, para abrir grandes agujeros e inutilizarlas. Y
para hacer difícil combatir los incendios o poder entrar en el aeródromo al día siguiente,
arrojaron 'mariposas'. Después de este preciso y cuidadoso trabajo nocturno habían
tomado la fotografía final y regresado a su campo. Sólo dos aparatos soviéticos quedaron
utilizables". Pero este fue el último bombardeo de largo alcance realizado por la Luftwaffe
en el frente oriental. Las reservas de combustible tocaban a su fin y los cuerpos de
bombardeo tuvieron que ser disueltos. En los restantes diez meses de guerra los aviones se
utilizaron sólo como apoyo directo en los sectores más amenazados.
Alemania producía anualmente seis millones de toneladas, de combustible sintético.
Obtenía otros dos millones de toneladas de los pozos petroleros de Rumania. Pero el
mes de junio de 1944 (aprovechando un debilitamiento de los cazas alemanes, así como
la concentración de éstos en el frente de la invasión) los aliados lanzaron 4,400 tetra-
motores contra las plantas alemanas de gasolina sintética y contra la planta atómica de
Leuna. Esa operación fue desastrosa para la Luftwaffe porque la privó de combustible
precisamente cuando más aviones iba a recibir de manos de Speer, ministro de la
producción de armamento.
De 91 plantas de gasolina sintética, sólo 3 siguieron trabajando a toda capacidad y 28
parcialmente. Speer movilizó 300,000 obreros para restaurar los daños y montar nuevas
plantas pequeñas en sitie; poco visibles desde el aire. Inmediatamente, olas de
bombarderos aliados se dirigían a los puntos clave, como si estuvieran siendo informados
de los lugares en donde tales obras iban más adelantadas. Y en efecto, así era. Los judíos
que bajo la apariencia de alemanes se habían infiltrado en la industria alemana eran más
eficaces que los espías y que la observación aérea. El rabino Stephen Wise refiere en su
libro "Años de Lucha" que en Estados Unidos recibía informes de un industrial "que
ocupaba una de las más importantes posiciones en la industria de guerra alemana".
En septiembre de 1944 la Luftwaffe sólo recibió 30,000 toneladas de combustible, o
sea la sexta parte de su consumo normal. Los bombarderos dejaron prácticamente de volar
y los cazas comenzaron a quedarse en sus aeródromos. En agosto Speer ordenó que cesara
la construcción de bombarderos, en tanto que muchos de los ya construidos fueron
467