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Salvador Borrego
LOS RECURSOS DE HITLER CONTRA LA INVASION
Desde el norte de Alemania hasta el sur de Francia, 4,800 kilómetros de costa se
hallaban amenazados de invasión. Los atacantes podían escoger diversos puntos para
aplicar el golpe y era humanamente imposible erigir una muralla impenetrable.
De acuerdo con los principios generales de la ciencia militar se requiere como mínimo
una división por cada 11 kilómetros de frente amenazado; en consecuencia, una verdadera
muralla fija habría requerido 436 divisiones desplegadas a lo largo de los 4,800 kilómetros
de costas, lo cual era absurdo e imposible, supuesto que sólo se disponía de 58 divisiones
—muchas de ellas incompletas y con personal enfermo o bisoño.
Parte de esas divisiones usaban cañones franceses, polacos, checos y rusos. La 70ª
división se componía de soldados enfermos del estómago y de oficiales mutilados, y el 30
por ciento de la infantería del 7º ejército estaba formado por voluntarios rusos.
La única alternativa viable era dejar grandes extensiones de costas apenas vigiladas por
guarniciones y reconcentrar los mejores elementos en los puntos que se juzgaban más
amenazados. Una reserva estratégica móvil de 15 divisiones podía poner en grave peligro la
invasión (según cálculos de Churchill y sus peritos), pero Hitler carecía ya de tropas para
formar esa reserva.
Según la ciencia militar ortodoxa, el punto más amenazado era la parte angosta del
Canal de la Mancha, o sea la región de Boloña, Calais y Dunkerque. En esa zona el
mariscal Rundstedt congregó 15 divisiones. Por razones logísticas estaba seguro de que allí
ocurriría la invasión. Hitler creyó esto sólo temporalmente.
Desde marzo, tres meses antes del ataque, Hitler tuvo la idea de que la invasión
ocurriría en Normandía, o sea exactamente donde ocurrió. Los generales Warlimont y
Blumentritt, el mariscal Rundsted y varios de los ayudantes de Rommel así lo testificaron
ante el historiador británico Liddell Hart. "Por todas partes —declaró el general Warli-
mont— Hitler buscaba reservas para mandarlas a Normandía. Alegaba que de no rechazar
la invasión inmediatamente el frente se ampliaría y sería imposible contenerlo".
Meses antes del ataque Rommel había sido nombrado comandante de las tropas del
frente occidental, bajo las órdenes del mariscal Von Rundstedt, quien lo consideraba "un
comandante de división muy capaz" pero carente de estudios de Estado Mayor. Por su
parte, Rommel se sorprendió de que en los tres años anteriores sólo se hubieran sembrado
dos millones de minas, como defensas auxiliares. Haciendo un supremo esfuerzo él logró
completar un total de seis millones, pero ya no tuvo tiempo de alcanzar su meta de 50
millones. Tampoco pudo clavar estacas en los campos propicios para el descenso de
planeadores enemigos. De ese descuido en la defensa parece responsable Von Rundstedt,
de quien el general Von Geyr Schweppenburg, comandante del grupo panzer de
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