DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 440

Salvador Borrego LOS RECURSOS DE HITLER CONTRA LA INVASION Desde el norte de Alemania hasta el sur de Francia, 4,800 kilómetros de costa se hallaban amenazados de invasión. Los atacantes podían escoger diversos puntos para aplicar el golpe y era humanamente imposible erigir una muralla impenetrable. De acuerdo con los principios generales de la ciencia militar se requiere como mínimo una división por cada 11 kilómetros de frente amenazado; en consecuencia, una verdadera muralla fija habría requerido 436 divisiones desplegadas a lo largo de los 4,800 kilómetros de costas, lo cual era absurdo e imposible, supuesto que sólo se disponía de 58 divisiones —muchas de ellas incompletas y con personal enfermo o bisoño. Parte de esas divisiones usaban cañones franceses, polacos, checos y rusos. La 70ª división se componía de soldados enfermos del estómago y de oficiales mutilados, y el 30 por ciento de la infantería del 7º ejército estaba formado por voluntarios rusos. La única alternativa viable era dejar grandes extensiones de costas apenas vigiladas por guarniciones y reconcentrar los mejores elementos en los puntos que se juzgaban más amenazados. Una reserva estratégica móvil de 15 divisiones podía poner en grave peligro la invasión (según cálculos de Churchill y sus peritos), pero Hitler carecía ya de tropas para formar esa reserva. Según la ciencia militar ortodoxa, el punto más amenazado era la parte angosta del Canal de la Mancha, o sea la región de Boloña, Calais y Dunkerque. En esa zona el mariscal Rundstedt congregó 15 divisiones. Por razones logísticas estaba seguro de que allí ocurriría la invasión. Hitler creyó esto sólo temporalmente. Desde marzo, tres meses antes del ataque, Hitler tuvo la idea de que la invasión ocurriría en Normandía, o sea exactamente donde ocurrió. Los generales Warlimont y Blumentritt, el mariscal Rundsted y varios de los ayudantes de Rommel así lo testificaron ante el historiador británico Liddell Hart. "Por todas partes —declaró el general Warli- mont— Hitler buscaba reservas para mandarlas a Normandía. Alegaba que de no rechazar la invasión inmediatamente el frente se ampliaría y sería imposible contenerlo". Meses antes del ataque Rommel había sido nombrado comandante de las tropas del frente occidental, bajo las órdenes del mariscal Von Rundstedt, quien lo consideraba "un comandante de división muy capaz" pero carente de estudios de Estado Mayor. Por su parte, Rommel se sorprendió de que en los tres años anteriores sólo se hubieran sembrado dos millones de minas, como defensas auxiliares. Haciendo un supremo esfuerzo él logró completar un total de seis millones, pero ya no tuvo tiempo de alcanzar su meta de 50 millones. Tampoco pudo clavar estacas en los campos propicios para el descenso de planeadores enemigos. De ese descuido en la defensa parece responsable Von Rundstedt, de quien el general Von Geyr Schweppenburg, comandante del grupo panzer de 440