DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 439
DERROTA MUNDIAL
De entre los bosques y las ruinas surgieron las diezmadas unidades alemanas, primero
para limpiar su retaguardia de paracaidistas y saboteadores y luego para lanzarse contra los
contingentes de invasión. EI centro de gravedad de las 14 divisiones británicas se descargó
hacia eI empalme de Caen. Churchill anunció gozosamente que la vanguardia de sus tropas
blindadas había entrado ya en la población, pero poco después fueron arrojadas hacia la
costa durante una terrífica batalla que se trabó al llegar la 12ª división panzer de tropas dé
asalto "Hiter Jugend", al mando del general Kurt Meyer, de 34 años de edad.
En la batalla de Caen los muchachos SS del movimiento "Juventud Hitlerista" se
lanzaban "como lobos" sobre los tanques, según dijo n comandante británico al general
inglés Desmond Young. "Nos veíamos obligados a matarlos contra nuestra voluntad",
confesó. Tal era el fin de esa juventud que vivía los primeros y últimos días de su existencia
rodeada de enemigos porque su patria había tenido la osadía de atacar al marxismo israelita
del Oriente.
Y al sur de Caen comenzaban a irrumpir las 60 divisiones norteamericanas. Sus
embestidas hacia el interior de Francia también eran sangrientamente detenidas en la
cabeza de playa. Veintenas de millares de jóvenes estadounidenses cambiaban su vida por
palmos de terreno, todos los protagonistas de la batalla eran en realidad víctimas de un
mismo drama de esfuerzo y sangre a lo largo de la costa francesa.
Entre los muchachos alemanes que perecían en Francia frenando la invasión y los
muchachos norteamericanos que morían por darle impulso había un punto de contacto y
un común denominador de sus destinos: unos y otros caían por culpa del movimiento
político judío.
Y la diferencia sólo consistía en que mientras los alemanes sabían esto, los
norteamericanos lo ignoraban y creían estar luchando por la democracia y la libertad; una
libertad que Roosevelt, Stalin y Churchill ya habían convenido suprimir en Polonia,
Estonia, Letonia, Lituania, Rumania y toda la Europa Oriental. El único beneficiario de esa
lucha contra el marxismo israelita.
El drama de los jóvenes norteamericanos que perecían en Normandía era una
sarcástica paradoja. Muchos años antes el noble pueblo estadounidense había abierto los
brazos de su hospitalidad a millares de hebreos; éstos habían prosperado en las ricas tierras
de Norteamérica, pero usando de su astucia, aguzada en siglos de ejercicio, y abusando de
la sencillez sin malicia del americano, le habían arrebatado ya el timón de su destino. Con
Roosevelt en la Casa Blanca, el poder del judaísmo era tan grande que podía derramar
pródigamente la sangre de los hijos de sus benefactores. Con vidas ajenas el judaísmo
político realizaba sus afanes de venganza y de hegemonía mundial.
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