DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 434
Salvador Borrego
simpatizadores de los bolcheviques y se enviaron al gobierno chino y a la América Latina
apologistas de los métodos soviéticos.
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"Así, la mayor parte de los norteamericanos, prefirieron la mentira agradable a la
verdad desagradable; y mientras nuestros soldados ganaban la guerra, nuestro gobierno
perdía la paz". ("Cómo los EE.UU. Ganaron la Guerra y Cómo están a Punto de Perder la
Paz".—William C. Bullit).
Esta extraña política contraria a los intereses del pueblo nortéamericano y de todo el
mundo occidental, pero favorable a la camarilla judía que había tendido un puente entre la
Casa Blanca y el Kremlin, fue también percibida por el Secretario de la Defensa de los
Estados Unidos, James V. Forrestal, quien anotó en su diario el 2 de septiembre de 1944:
"Veo que cuando cualquier norteamericano sugiere que actuemos de acuerdo con las
necesidades de nuestra propia seguridad, con frecuencia se le llama un maldito fascista o
imperialista, en tanto que si el Tío Pepe sugiere que necesita las provincias del Báltico, la
mitad de Polonia, toda la Besarabia y un acceso al Mediterráneo, todo el mundo está de
acuerdo en que él es un individuo excelente, franco, sincero y generalmente delicioso".
Actualmente el marxismo sigue ganando terreno en Iberoamérica debido al apoyo
secreto que le brindan los gobiernos masónicos. A su vez, éstos son apoyados por el
movimiento político israelita que tan decisivamente influye en el Gobierno de Washington.
Para no provocar alarma hay un comunismo de mampara, ineficaz y risible, y otro detrás,
que es el efectivo, y que trabaja con fineza y discreción.
La traición de Roosevelt al pueblo norteamericano y al mundo occidental se inició en
1933 con su insidiosa fórmula de que el nacionalsocialismo alemán —y no el marxismo
judío— era una amenaza para Occidente. Congruente con esa traición, Roosevelt protegió la
propagación del comunismo en E.U. y en Latinoamérica. Luego en 1939 alentó a Polonia,
Francia y la Gran Bretaña para que prefirieran la guerra antes que la amistad con Alemania,
y en 1940 se esforzó por que no se realizara un armisticio germano-británico.
En 1944 Mr. George H. Earle, representante personal de Roosevelt en Turquía, fue a
tratarle al Presidente la posibilidad de obtener una rendición alemana en el Occidente, si
se impedía que el bolchevismo penetrara en Europa. Roosevelt rechazó el plan. Mr. Earle
insistió en que el comunismo era un peligro mundial y manifestó su propósito de
denunciarlo así, pero Rooseveit se lo prohibió, lo destituyó de su cargo en Turquía y lo
envió a Samoa como segundo gobernador de 16,000 nativos.
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Sin el apoyo de Rooseveit y de sus herederos sería imposible el sostenimiento de los cuadros
comunistas en Latinoamérica, como imposible fue que se sostuvieran consulados y hasta simples
comercios alemanes en casi todo el Continente cuando Rooseveit así lo determinó.
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