DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 435

DERROTA MUNDIAL Es asimismo evidente que Roosevelt logró sus reelecciones con dinero del Erario — encauzado a través del Nuevo Trato— y mediante falsa promesa de que no llevaría al país a la guerra, pero una vez consumada su reelección lo empujó a la contienda. En 1940 era tan grande el número de cesantes en Estados Unidos que las dádivas oficiales del régimen (costeadas por el "Nuevo Trato") le aseguraban a Roosevelt los votos de una gran masa de ciudadanos. Y con esta maniobra genial, creando por un lado la crisis y por el otro una especie de beneficencia pública con dinero del contribuyente, se burló en esencia el libre juego de la democracia, aunque en la forma se la respetaba escrupulosamente. El régimen rooseveltista pudo así perpetuarse en el poder. En todo esto debe reconocerse el genio político de los consejeros judíos de Roosevelt. La traición de este último tuvo otra evidencia cuando puso todos los recursos norteamericanos al servicio del bolchevismo, sin exigir ninguna garantía para la paz futura; pero esta traición se tornó todavía más monstruosa cuando en la conferencia de Teherán dio carta blanca a la URSS para que se desbordara sobre la Europa Oriental y sojuzgara. LA INVASIÓN ALIADA DE EUROPA OCCIDENTAL Después de la conferencia de Teherán, en la que Stalin le dijo a Roosevelt que el ejército rojo se allaba exhausto y que no podría sostenerse si no se abría un frente más contra Alemania, Roosevelt y Churchill activaron los preparativos le la invasión angloamericana de Francia. Esta operación se denominado "segundo frente", pero en realidad había ya seis frentes terrestres contra Alemania: el de Rusia, el de los Balcanes, el de Italia y el de guerrilleros y saboteadores en las zonas ocupadas, más los frentes aéreos y navales. Roosevelt quería que la invasión se realizara en 1943, pero Churchill logró frenarlo porque entonces había en Francia más de 12 divisiones alemanas móviles. Se decidió que para iniciar el desembarque se requería que Hitler no pudiera llevar de otro» frentes más de 15 divisiones en un plazo de dos meses. Los acontecimientos posteriores demostraron que ese cálculo era correcto. En el momento del desembarque las fuerzas aliadas sólo podían hacer frente a un máximo de 12 divisiones alemanas de maniobra, y a no más de 27 en los meses siguientes. Churchill dice que si la operación se hubiera intentado en 1943, como Roosevelt quería, "nos habría llevado a una sangrienta derrota de primera magnitud, con incalculables reacciones sobre el resultado de la guerra". Las fuerzas angloamericanas de invasión agrupaban en 1944 todo el poderío armado de que disponían las potencias occidentales consistente en 91 divisiones (60 norteamericanas, 14 británicas, 5 canadienses, 11 francesas en el exilio y una polaca). Quince de las 60 divisiones norteamericanas eran blindadas y contaban con 4,155 tanques. Las 91 divisiones aliadas disponían en total de 12,000 cañones. Y llevaban para su abastecimiento y transporte a través de Francia cuarenta mil vehículos, mil locomotoras 435