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DERROTA MUNDIAL
pliegue del grupo de ejércitos del Cáucaso". Estos ejércitos podrían auxiliar al 6º, pero
llegarían hasta mediados de febrero.
El 20 de enero el comandante Thiel, de la 9ª escuadrilla aérea de combate, se queja
con Von Paulus de que no descargan rápidamente los abastecimientos y Von Paulus,
nervioso, le grita: "¡Está usted hablando con hombres muertos. Nos encontramos aquí por
orden del Führer. La Luftwaffe nos ha dejado en la estacada!..." El 22 de enero, perdido
de nuevo su último aeródromo, Von Paulus pide autorización a Hitler para negociar la
rendición. Hitler le niega el permiso alegando que nada se ganaría porque los soviéticos no
tienen conmiseración con los prisioneros. (En el sector italiano habían capturado
recientemente a 80,000 soldados y los despojaron de sus abrigos, de sus víveres y a
muchos hasta de sus botas y los hicieron marchar por la nieve varios días. Sólo quedaron
diez mil supervivientes).
El día 24 los comunistas insistieron ante Von Paulus en que se rindiera, éste consultó
por radio con el Alto Mando y Hitler le contestó negativamente y envió un mensaje a las
tropas diciéndoles que luchaban no sólo por Alemania, sino por "todo el mundo
occidental".
Y así llega el 31 de enero. 71 días desde que se consumó el sitio soviético y 138 desde
que se inició la lucha en Stalingrado. Como un estímulo Von Paulus fue ascendido a
mariscal, con el ominoso antecedente de que en la historia del Ejército Alemán ningún
mariscal había sido hecho prisionero. Pero precisamente ese día juzgó que nada podía
exigirles ya a sus tropas. Oficiales que no podían resistir más la tensión —dice el general
Zeitzler— permanecían de pie en la línea de fuego, disparando contra el enemigo hasta
caer "acribillados por las balas, poniendo así fin a la agonía. Agrega que "cuando se
recuerdan las condiciones físicas, psicológicas y climatológicas en que lucharon, no existen
palabras para describir el amor al deber que ellos mostraron".
El primero de febrero Von Paulus capituló; en la madrugada del día 2 cesó el fuego
en el norte de Stalingrado, y al medio día en el sur. La transmisión radial fue cerrada con
las palabras "¡Viva Alemania!" Los restos del 6º ejército dejaron de existir como fuerza de
combate y 90,000 supervivientes, casi en los huesos y en harapos, salieron de sus
escondrijos para iniciar la marcha mortal hacia el cautiverio, en donde la mayoría de ellos
iba a perecer... En sus lejanas tierras, en Alemania, a dos mil kilómetros de distancia, las
banderas ondeaban a media asta y durante una semana las campanas de los templos
doblaban a muerto... ¡Eran las exequias por el 6º ejército que había caído luchando contra
el bolchevismo! La capitulación de Von Paulus y de sus generales, después del ejemplo
que sus tropas habían escrito con su sangre, enfureció a Hitler. "¡Deberían haberse
atrincherado y suicidado" gritó.
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El Diario Militar de Hitler.—Fragmentos.
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