DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 354
Salvador Borrego
esperanza se disipa para el 6º ejército a medida que el estruendo de la artillería va
haciéndose cada día más lejano, hacia el oeste, como síntoma ominoso de que las tropas
de auxilio son alejadas del cerrojo de la trampa.
Desde ese momento el 6º ejército sabe que está irremisiblemente perdido. Los 8
ejércitos rojos van estrechando el sitio.
Al consumarse el cerco soviético el 19 de noviembre, un peligro todavía peor
comenzó a perfilarse en todo el sur del frente alemán en Rusia. Embistiendo con 143
divisiones y brigadas, los rojos habían hecho desaparecer de la escena a dos ejércitos
rumanos y a uno italiano. Esto dejó abiertos enormes huecos en el frente e hizo posible el
sitio de Stalingrado, pero además quedaban las puertas francas para que los soviéticos
avanzaran sobre Rostov y coparon a tres ejércitos alemanes, o sean el 4º que trataba de
auxiliar al 6º, el 1º blindado y el 17º de infantería que operaban en el Cáucaso
(Ordzonilcide). Es decir, peligraba cerca de un millón de hombres, incluyendo servicios
de intendencia, de maestranza y de aeropuertos.
Eso hubiera sido un desastre triple al de Stalingrado. Como de las 143 grandes
unidades utilizadas por los bolcheviques en su gran, ofensiva, 60 divisiones mantenían el
cerco del 6º ejército, Hitler ordenó a éste que siguiera resistiendo. Era urgentísimo ganar
tiempo para formar nuevas reservas que acudieran a apuntalar todo el sector sur del
frente y también para que los dos ejércitos del Cáucaso lograran replegarse y evitar su
copamiento.
El mariscal Von Manstein dice que no había otra .alternativa. Se necesitaba el
sacrificio del 6º ejército para salvar a los demás del ala sur y para evitar que se desplomara
todo el frente, que medía 2,900 kilómetros de largo y que se hallaba a más de dos mil
kilómetros de sus bases en Alemania. Por eso comenta que "el tributo del 6º ejército fue
el mayor que a ningún soldado habíasele pedido: seguir luchando por sus camaradas
hasta el último cartucho, cuando ya sabía que para él no había salvación".
A fines de diciembre Hitler reiteró a Von Paulus la orden de "¡Resistir!" Von Paulus
transmite la orden a sus comandantes de división; los comandantes de división la
transmiten a sus comandantes de regimiento y ellos a cada compañía, a cada puesto de
mando, a cada soldado. Después de cuatro meses de penosa batalla, y ya sin esperanzas de
salvación, el espíritu de combate y de sacrificio no se ha extinguido. Bajo la abrumadora
prueba, la voluntad y la disciplina forjan el milagro...
Él 26 de diciembre Von Paulus comunica a Von Manstein: "El pan se terminará
mañana; la manteca esta noche y algunas corporaciones no tendrán cena desde
mañana"...
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