DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 353

DERROTA MUNDIAL por condición que el 6º conservara a la vez sus posiciones en Stalingrado y que sólo rompiera el sitio para recibir abastecimientos. Sin embargo, lo que decidió que el 6º no intentara la ruptura —dice Von Manstein— fue su propio comandante, Von Paulus, y su jefe de Estado Mayor, general Arthur Schmidt. Ambos creyeron al principio que tenían más probabilidades de sobrevivir manteniéndose inmóviles en Stalingrado que intentando romper el sitio. Asumiendo toda la responsabilidad de su acción, el 19 de diciembre Von Manstein le ordenó a Von Paulus que se desprendiera de StaIingrado y atacara en dirección del 4º ejército de Hoth, para romper el cerco, pero Von Paulus juzgó irrealizable esa maniobra y se negó a ejecutarla alegando que carecía de combustible. Von Manstein comenta: "Tantas probabilidades como brindase de salvación una salida, tantas llevaba de acabar en desastre. Pero Paulus se hallaba ante la viva imagen de la catástrofe... ¿íbamos a esperar, después de todo esto, que el Mando de los cercados fuese a salir airoso, de una operación sobremanera ardua en sí misma, cuando el comandante en jefe y el jefe de Estado Mayor de las fuerzas que habrían de llevarla a cabo empezaban por estimarla descabellada?" 148 Por otra parte, los pilotos de caza hacen vuelos continuos tratando de apoyar el avance hacia Stalingrado, en tanto que otras escuadrillas intentan abastecer al 6º ejército entre las ruinas de la ciudad. El mal tiempo impide incluso arrojar víveres con paracaídas. El fracaso del abastecimiento por aire es completo, contra lo que Goering había hecho creer a Hitler. Las medicinas también escasean y dieciocho mil heridos esperan turno para ser curados. Los médicos apenas duermen minutos. Las tropas de Hoth hacen supremos esfuerzos y algunas avanzadas llegan a 30 kilómetros de la urbe sitiada. Son horas de gran expectación y los soviéticos lanzan tenaces contraataques para no soltar su presa. El diezmado 4º ejército queda inmóvil dando golpes en el mismo sitio y recibiendo los del enemigo, cada momento más poderosos. Ya no avanza ni un metro más. Por su parte, los que están dentro de la trampa —sitiados por 8 ejércitos soviéticos—, apenas pueden sostener sus posiciones. Von Paulus le reporta a Von Manstein qué carece de combustible para que sus cien tanques supervivientes puedan intentar el rompimiento desde dentro. El rescate se frustra definitivamente el 25 de diciembre. Ese día el 4º ejército alemán se bate en retirada acosado por los ejércitos soviéticos 51 y 2 de la guardia. La última 148 Victorias frustradas.—Mariscal Erich von Manstein. 353