DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 316
Salvador Borrego
demostraba que sobre las cifras incontrovertibles de superioridad de hombres, de tanques,
de cañones y de aviones hay imponderables fuerzas del espíritu capaces de obrar milagros.
"Para el 23 —dice Churchill— habíamos perdido dos terceras partes de los tanques.
Rommel se abrió camino hacia el este y causó tal caos y alarma, que nuestros jefes
abandonaron la lucha y se retiraron... Ante este grave tropiezo Auchinleck sustituyó a
Cunningham con el general Ritchie, pues aquél se hallaba perturbado acerca de la
situación".
El 8º ejército, descalabrado y desorientado, suspendió la ofensiva. Las fuerzas de
Rommel, por su parte, también habían sufrido una terrífica sangría. Además de los 39,000
italianos capturados, las bajas alemanas ascendían a 21,000 hombres, entre muertos,
heridos y prisioneros, pues nuevamente habían sobrellevado todo el peso de la lucha.
En los meses siguientes se libró la batalla de los abastecimientos. Rommel también
hizo sus demandas, pero... la flota italiana seguía "heroicamente" en sus escondrijos. El 13
de diciembre de ese mismo año de 1941, Ciano anotaba en su diario: "Los contratiempos
navales acostumbrados... hemos perdido dos barcos grandes con tanques para Libia"...
Cuando menos, a Mussolini le correspondía hacer que su flota escoltara los pertrechos que
Alemania seguía restando al frente ruso con tal de ayudar a Italia, pero Mussolini buscó la
línea del menor esfuerzo y en vez de obligar a su marina a combatir, pidió a Hitler que
obligara a Francia a ceder bases en Bizerta. Hitler se opuso —aunque tenía a Francia a su
merced— porque le había ofrecido respetarle su Imperio Colonial y porque seguía soñando
en la reconciliación germano-francesa.
La inactividad de la flota italiana de guerra ocasionó que en agosto de 1941 se
perdiera el 35% de los pertrechos; en octubre, el 63% y en diciembre el 75%. Rommel tuvo
que acortar su frente y ceder terreno. Los ingleses trataron nuevamente de atraparlo y se les
escabulló. Aunque entonces se libraba la encarnizada lucha a las puertas de Moscú, Hitler
retiró de Rusia el segundo Cuerpo del Aire, con el mariscal Kesselring y su Estado Mayor, y
lo envió a Italia para realizar el trabajo de escolta que no hacían los italianos. Rommel pudo
así rehacer sus bajas.
Poco después Rommel preparó un contraataque; el general italiano Bástico no era
de la misma opinión y amenazó con retirar sus tropas del frente. "Me da lo mismo", repuso
Rommel. Finalmente llegaron a un acuerdo y la operación se inició la tarde del 26 de mayo
(1942).
Según el plan, los italianos quedarían en la línea ya estabilizada y los alemanes
tratarían de envolver por el flanco y la retaguardia a los británicos. Pero en la práctica éstos
se desentendieron del frente cubierto por los italianos y concentraron sus fuerzas contra
Rommel, al que casi llegaron a cercar. El comodoro británico del aire L. McLean dice a
propósito de esta batalla:
316