DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Seite 300

Salvador Borrego Hitler decía que era "hombre de corazón de hierro") se mantenía alerta y prevenía a sus colaboradores para que "no se dejaran aletargar." por Canaris. Era un duelo entre dos colosos de la astucia. Entretanto, la guerra continuaba. Hasta septiembre de 1942 los cazas nocturnos alemanes abatieron mil aviones, de los cuales 800 eran bombarderos. Pero si bien la Luftwaffe tenía superioridad cualitativa en diversos aspectos, precisamente en 1942 comenzó a lanzarse contra ella una gran superioridad numérica. A la aviación británica se agregó una corriente ininterrumpida de aviones y pilotos norteamericanos. A principios de ese año Alemania disponía de 5,000 aviones de combate, de los cuales 1,700 operaban en el frente soviético, pero al aproximarse las nuevas operaciones en la URSS se transfirieron más ap aratos al frente oriental. Divididos así sus efectivos, la Luftwaffe no podía concentrarse en ningún sitio contra el enemigo, y en cambio la aviación aliada agrupaba todos sus efectivos sobre una meta común. En 1941 Roosevelt había enviado de refuerzo numerosas fortalezas aéreas a la aviación británica, pero aun así no lograban perforar las defensas alemanas en ataques diurnos. La industria bélica alemana y otras metas militares estaban siendo eficazmente protegidas pero nada semejante podía hacerse con las vastas zonas residenciales de la población civil. Por tanto, los bombardeos de terror que inició Churchill el 11 de mayo de 1940 (al día siguiente de tomar posesión como Primer Ministro), se cuadruplicaron en 1941 y se septuplicaron en 1942, tan sólo por lo que se refiere a la aviación británica. Stalin pidió que esos ataques fueran más intensos, y Churchill y Roosevelt le dieron gusto. El artículo 25 del Convenio de La Haya, firmado por Inglaterra, dice que se prohíbe bom- bardear "pueblos, viviendas o edificios" que no sean metas militares. Naturalmente, esa limitación fue desechada por Roosevelt y Churchill, tan celosos defensores del "derecho internacional". El 28 de abril de 1942 las siete décimas partes de la zona residencial de Rostock quedaron arrasadas por uno de los primeros bombardeos con mil aviones. Goebbels anotó en su diario: "La vida colectiva ha terminado prácticamente allí". El 31 de mayo Colonia recibió un diluvio de bombas. Hubo 460 muertos y quedaron sin hogar 45,000 personas. ^El general inglés J. F. C. Fuller, en "Historia de la Guerra Mundial II", cita el caso de la destrucción de Hildesheim, Alemania, y dice que la aviación aliada acabó con "uno de los ejemplos más perfectos de ciudades medievales europeas sin la menor significación militar", pues hasta el empalme ferroviario se hallaba fuera de la ciudad. 300