DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 296

Salvador Borrego honradez. En general son sólo los más astutos los que se conducen así. Y entonces oís a esos mentecatos de arios diciendo: ¿No lo están ustedes viendo? ¡Hay judíos buenos!... El judío vistió sencillamente de religión su doctrina racial. Todo lo que emprende está basado en la mentira. .. La mentira es su fuerza, su arma en la lucha... Este papel destructor del judío, ¿tiene una razón en cierto modo providencial? Quizá la Naturaleza ha querido que el judío sea el fermento que provoca la descomposición de los pueblos, procurando así a esos mismos pueblos la ocasión de una reacción saludable. Por el hecho de su presencia provocan la reacción de defensa del organismo atacado". 136 Con habilidad perfeccionada a través de siglos y milenios, los judíos europeos lograron relacionarse secretamente con los más diversos círculos y mantener una gigantesca labor de zapa. El Ministro Goebbels escribió en su Diario: "El problema judío vuelve a darnos dolores de cabeza porque no avanzamos lo suficiente". Y páginas más adelante: "Por desdicha nuestros círculos mejores, especialmente los intelectuales, no han comprendido aún la política que seguimos con los israelitas, y en varias ocasiones han tomado el bando de éstos". Funcionarios en tan altos cargos como el Gran Almirante Raeder, jefe de la Armada, consideraban demasiado severas las le-yes de Nuremberg tendientes a limitar la influencia de los judíos en la vida de la nación. Opinaba que tales leyes eran discriminatorias y admite que siempre protegió a los judíos que trabajaban en la Armada y evitó su licenciamiento. Por esos mismos días (mayo de 1942) Hitler comentó en su Cuartel General: "No admito, pues, más que la siguiente alternativa: el soldado del frente puede morir, el granuja de la retaguardia debe morir... Tengo el deber de impedir que pueda formarse en la retaguardia, tal como sucedió en 1918, un ejército de criminales, mientras nuestros héroes caen en los campos de batalla. Desde el momento en que en el frente debe reinar una disciplina férrea constituiría una injusticia hacia nuestros soldados practicar la con- descendencia en el interior". Fue entonces cuando se comenzó a tratar a los judíos conspiradores con la dureza que las leyes de todos los países prescriben para aquellos que sin ser soldados regulares realizan actividades bélicas contra un pueblo en guerra. Entonces sí pudo hablarse cabalmente de "persecución", aunque las condiciones ya eran tales que en realidad se trataba de una persecución de agentes emboscados de resistencia, de conspiración y de sabotaje. Es decir, era una persecución de individuos colocados al margen de la ley. (Posteriormente, al enardecerse los ánimos, ocurrieron abusos con los rehenes) . 136 Conversaciones Sobre la Guerra y la Paz.—Pláticas de Hitler en su Cuartel General, recogidas por Martín Bormann. 296