DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 295

DERROTA MUNDIAL ostentaban como alemanes — organizaron y vigorizaron un movimiento de resistencia, de conspiración y de sabotaje contra el ejército alemán. En estas tareas ocultas los dirigentes israelitas son sencillamente insuperables. Lo han sido desde la antigüedad. Mil cien años antes de nuestra era el judío Ahod logró infiltrarse hasta el rey moabíta Eglón para asesinarlo. 886 años antes de J. C., el judío Jehú fingió amistad a los jefes babilonios, caldeos y fenicios, a quienes les tendió una mortal trampa en el templo de Baal, que luego hizo quemar. En el año 67 de nuestra era la judía Berenice fascinó a Tito, hijo de Vespasiano, para sabotear la batalla de éste contra los judíos levantados en armas. En el año 548 a. de C. Nehemías consiguió situarse como copero del rey persa Artajerjes a fin de ayudar a su tribu. En 622 la judía Zeinab se ganó en parte la confianza de Mahoma y trató de envenenarlo. En 711 los judíos nacidos en España ayudaron a los invasores musulmanes, tanto que Toledo fue entregada por ellos al árabe Tarilc. En 1391 muchos judíos de España se fingieron católicos para infiltrarse en puestos importantes. En 1399 los médicos judíos Manuelo y Angelo se infiltraron hasta el Vaticano bajo la máscara de benefactores de los pobres. En 1492 el judío Isaac Abrabanel se colocó como ministro de finanzas en España para ayudar a los suyos. 134 Ejemplos semejantes son interminables. Por eso cuando Von Ribbentrop, ministro de Relaciones Exteriores, propuso a Hitler suspender la guerra ideológica contra el judaismo y el marxismo, para simplificar la lucha militar, Hitler le repuso: "Eso es un desconocimiento total del problema y un inocente punto de vista. Esta guerra es una guerra ideológica entre los judíos bolcheviques por una parte y el mundo nacionalista por la otra, y esta guerra no puede resolverse por compromisos diplomáticos". Y acerca del mismo tema Hitler agregaba: "El judío debe salir de Europa o no hay acuerdo posible entre los europeos. El judío es quien lo enreda todo. Cuando pienso en ellos, me apercibo de que soy extraordinariamente humano. En otras épocas los judíos eran maltratados en Roma. Hasta 1830, se paseaba una vez al año, por las calles de Roma, a ocho judíos montados en asnos. Yo me limito a decirles que deben marcharse. 135 La etapa siguiente es cuando se vuelven filántropos y crean fundaciones. Cuando un judío hace esto, el hecho se nota especialmente por que todo el mundo conoce su poca 134 Manual de la Historia Judia. Simón Dubnow.—Editorial Judaica. 135 Memorias de Ribbentrop. Este reconocía los nexos judíos entre el Kremlin y Occidente, pero dudaba que pudiera haber una acción común indisoluble. 295