DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 288

Salvador Borrego embargo, luego sobrevino una grave división entre los altos jefes nipones y se aprobó lanzarse mejor sobre las posesiones angloamericanas que se hallaban poco guarnecidas. Matsuoka se opuso y fue destituido. El investigador norteamericano Emmanuel M. Josephson revela que ese inesperado cambio de frente japonés fue inducido y alentado por el Consejo de Relaciones Exteriores, poderosa organización israelita que funciona en Estados Unidos bajo el patrocinio de Rockefeller. Como Alemania no atacaba a Norteamérica, ni le hacía ninguna demanda, ni le dañaba ninguno de sus intereses, Roosevelt seguía tropezando con dificultades para intervenir íntegramente en la guerra, a favor de la URSS. Entonces se hicieron esfuerzos secretos a fin de persuadir al Japón de que EEUU. tenía puntos débiles en el Pacífico y que le sería más fácil ganar allí que en Rusia. Cuarenta y ocho horas después de la invasión alemana de la URSS, Roosevelt había pedido al Japón que "en bien de la paz" diera garantías de no atacar a los soviéticos. Y mes y medio después, sin motivo alguno, Roosevelt lanzaba contra los japoneses la grave provocación de congelarles todos sus valores depositados en Estados Unidos. Automá- ticamente los suministros de petróleo quedaron suspendidos y esto provocó una grave crisis en Japón. Además, en noviembre (1941) Roosevelt expidió un ultimátum poniendo fin a las negociaciones diplomáticas americano-japonesas. Por un lado Roosevelt cercaba económicamente a los japoneses, los dejaba sin petróleo y los humillaba, y por el otro les presentaba el cebo de la flota inerme en Pearl Harbor. La ambición y el amor propio herido acabaron por cegar a los jefes nipones y cayeron en la trampa al atacar Pearl Harbor el domingo 7 de diciembre de 1941. Automáticamente ese ataque enardeció al pueblo americano y creó la situación que Roosevelt necesitaba para anunciar, por fin, que "aunque Alemania e Italia no han hecho declaración de guerra, se consideran en estos momentos tan en guerra con los Estados Unidos como puedan estarlo con Inglaterra y Rusia". Y así el pueblo norteamericano se vio forzosamente mezclado en la guerra que jamás había querido. Los instigadores hebreos de la contienda europea se ocultaban tras la sangre de los 3,303 norteamericanos muertos en Pearl Harbor. Josephson dice textualmente: "Las pruebas que aparecen en los debates del Congreso demuestran que el Consejo de Relaciones Exteriores apoyó económicamente por intermedio de su subsidiario, el Instituto de Relaciones en el Pacífico, la red co- munista de espías de Richard Sorge que operó en Japón y que indujo a los nipones a atacar la base norteamericana de Pearl Harbor en lugar de seguir su plan original de atacar a Rusia. . En esa forma precipitaron otra cruzada de Rockefeller, la Guerra de Roosevelt. 288