DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | страница 250

Salvador Borrego 113 los brazos abiertos... El ejército libertador ruso hubiera crecido como una bola de nieve, al convertirse el conflicto internacional en guerra civil y la lucha habría terminado con un triunfo poco menos que sin la intervención del ejército alemán. El país entero hubiese estallado como un barril de pólvora. Hacia fines de 1941 cesaron las rendiciones en masa, disminuyó también el número de los que se pasaban al enemigo individualmente. Te- niendo en su favor todas las probabilidades de ganar, Alemania las perdió .por su falta de sentido político". En efecto, en los altos círculos alemanes, y particularmente en Hitler, privaba la idea de que el bolchevismo y el pueblo ruso "se hallaban tan mezclados que no era posible tratar separadamente con este último. También se creía que una guerra contra la URSS sólo podía decidirse con medios militares, sin aprovechar para nada los recursos políticos. No hubo, en este punto, la menor flexibilidad para tratar de aprovechar el profundo descontento de grandes masas rusas contra el régimen bolchevique. En Estonia, Letonia y Lituania la población aclamó a los alemanes y muchos hombres de edad militar se ofrecieron a combatir contra el Ejército Rojo, pero su ofrecimiento no fue aceptado. Al principio ni siquiera se les aprovechó en funciones de policía. El general ruso Wlassov, capturado por los alemanes, se ofreció a formar un "ejército de liberación" con voluntarios rusos. Hitler tardó dos años en aceptar ese ofrecimiento, con recelo y limitaciones, pero ya entonces las circunstancias favorables habían cambiado. El diplomático alemán Peter Kleist refiere que en muchos lugares de la URSS las tropas alemanas fueron entusiastamente recibidas. "La posibilidad de ganar para nuestra causa a los pueblos soviéticos —dice en su libro 'Entre Hitler y Stalin'— estaba tan cercana y era tan positiva y convincente, que en modo alguno podía ser pasada por alto y arrumbada a un lado". Sin embargo, este error se cometió. Los ucranianos de Lemberg quisieron unirse al ejército alemán en su lucha contra el bolchevismo, pero no se les aceptó como aliados y se les envió a un campo de concentración. Coincidiendo con todo lo anterior, el historiador militar norteamericano teniente coronel Lloyd M. Marr, instructor de la Escuela de Comando y Estado Mayor (EE.UU.), habla de la inicial buena disposición del pueblo ruso hacia las tropas alemanas. "Los habitantes locales —dice en La Seguridad de la Zona de Retaguardia— por lo general cooperaban con los alemanes y los recibieron como sus libertadores, deseando con 113 En el siglo pasado el estratega alemán Clausewitz concebía procedimientos muy parecidos para combatir a Rusia. 250