TIPOS DE DEFICIT DE ATENCION
Con hiperactividad: desatención, desorganización,
necesidad de mucha supervisión, dificultad para
mantenerse sentado (quieto), golpeteo de los dedos,
balancearse en la silla, hacer ruidos con la boca. Las
personas con hiperactividad, viven dificultosamente
tratando de regular su conducta para poder cumplir las expectativas que le
demandan las distintas situaciones y que no pueden cumplir debido a su
impulsividad e hiperactividad. Este conflicto les lleva generalmente a
problemas de disciplina.
Sin Hiperactividad: desatención, distracción, desorganización, necesidad de
supervisión, parecen no escuchar, están aislados, en estado de ensoñación
(en las nubes), letargia.
La persona sin hiperactividad tiene muchas dificultades en focalizar su atención
(centrarla), todos los estímulos externos que reciben tanto internos como externos
les distraen con facilidad.
Es muy importante entender que el problema de estos chicos/as no es el
desconocer el cómo actuar, sino de poder hacerlo operativamente, correctamente;
poder controlar el impulso y poder comportarse de acuerdo con las normas. En
ocasiones se dificulta el diagnóstico de estos chicos/cas ya que no reportan
problemas de disciplina ni perturban el grupo. El Déficit de Atención, con cualquiera
de los dos tipos, trae como consecuencia fracasos en el mundo académico y
cotidiano. Tienen una autoestima muy baja y sufren porque se dan cuenta de lo que
les pasa.
Si no se rompe este círculo cerrado de fracasos, comprendiendo lo que les pasa y
cómo el niño/a actúa en el medio que le toca vivir, el problema seguirá girando
alrededor de sus dificultades, su estima seguirá cayendo y podrá convertirse en un
cuadro depresivo o en conductas violenta o caer en la marginación.
Quienes están cerca de estos chicos/cas -padres, educadores profesionales...-,
tendrán que cambiar las expectativas, trabajando en conjunto y adaptar las mismas
a las posibilidades de éstos niños.