Cuentos policiales 6 B | Seite 7

Apenas lo vimos nos asustamos bastante. Mi compañera le sacó algunas fotografías y luego se acercó más para encontrar pistas.

- ¿Tiene vecinos o personas raras en este barrio?- pregunté interesada

- Sí, eso creo, para mí hay tres vecinos que estuvieron detenidos mucho tiempo: El Sr. Blastron, es un hombre alto y de tez oscura que estuvo en la cárcel como 20, es muy gentil y amble con quien nunca tuvimos un problema. Luego está el Sr. Brech que es totalmente insoportable, feo, malhumorado y descortés. Es muy bajo y algo gordo, siempre usa ropa cuadriculada. El Sr. Brustlon es muy serio, nunca te contesta y nunca sabe nada. Medirá aproximadamente 1,60 m y es muy delgado. Al parecer en sus años de cárcel no debió de comer nada.- me comentó el Sr. Fort.

Nos quedamos pensando en la habitación hasta que la Sra. Pourquoi decidió entrevistar a los vecinos para ver si alguno poseía un revólver y estuvimos de acuerdo. Empezamos con el Sr. Brech quien nos cerró la puerta en la cara al preguntarle si podíamos entrar. Luego, probamos con el Sr. Brustlon que el único gesto que nos hizo cuando le preguntamos si tenía un revólver fue “no”. La última persona que nos quedaba era el Sr. Blastron para entrevistar y por suerte dijo que sí.

Mientras él le contaba anécdotas a la Sra. Pourquoi me quedé pensando y observando a este hombre. Me resultaban algo extrañas las suelas de sus zapatos: tenían ciertas rayas que me parecía haber visto y sus manos contenían un poco de tierra que también había visto en algún lugar, pero no sabía dónde…

Al finalizar la entrevista a Blastron, lo saludamos y fuimos a nuestro departamento llenas de información y de dudas. Cuando estábamos cenando le comenté lo que había pensado de este vecino a mi compañera, pero lo único que hizo fue pensar sin decirme una palabra.