Cuentos policiales 6 B | Seite 8

A la mañana siguiente, ella se había levantado antes que yo. Al vernos me dijo entusiasmada:

- Desayuna rápido Comment, he descubierto el misterio. Acompáñame.

Haciéndole caso, llegamos a la casa de Fort en donde convocamos a los tres vecinos.

- Bien señores, ya sabemos quién mató a la Sra. Spof y…- contaba Pourquoi.

- ¡En serio! ¡Qué increíble!- le siguió Fort.

- Bueno, continúo…- dijo mi amiga a quien no le gustaba ser interrumpida por cosas absurdas- Dado que no encontramos rastros de sangre en la escena del crimen, dedujimos que la víctima no falleció baleada. Pero como observamos unas marcas extrañas en su cuello, concluimos que fue ahorcada. Además, vimos huellas de zapatos cerca del cadáver que tenían rayas verticales.

De repente, el Sr. Blastron empalideció, parecía estar muy nervioso...

- Y como nosotras no somos ingenuas, el que no parece ser culpable lo es. El asesino (que tenía un revólver por si acaso) entró por la ventana del dormitorio, ahorcó a la Sra. Spof y al escuchar el ruido de las llaves de Fort, huyó por la ventana y al salir perdió su revólver al lado de la víctima. Este delincuente es el Sr. Blastron ¿No es cierto?- afirmó la detective Pourquoi.

- Sí, es cierto, yo fui el culpable pero fue un accidente: Mary era mi novia hace muchos años y nos llevábamos muy bien, hasta que se encontró con Albert y me dejó. Estaba tan triste que perdí la razón y fui por mal camino. Luego, estuve en la cárcel un largo tiempo. Después de que salí de allí, vine a este barrio y, cuando supe que Mary era mi vecina, traté de no enfadarme con ella, pero no resistí y decidí matarla. La verdad es que fui un inútil.- comentó llorando el Sr. Blastron.