Las Pistas Ocultas
Hecho por Daniela Acevedo
Una tarde de verano, llegué de mi trabajo ansado, agarré el diario y vi en la sección de policiales, un título que me llamó la atención. Era sobre un hombre que se había suicidado, según lo que decían había muerto el jueves 4. En ese momento sonó el teléfono. Era Robert que me decía que fuera a una dirección.
-Suipacha 1345- dijo con esa voz grave que tenía. Parecía urgente así que salí corriendo, llamé un taxi y me fui. Mientras viajaba, pensaba que seguramente no era tan urgente. La última vez que pasó algo así, era que el gato casi se le había ido por el inodoro. Pero luego pensé: la dirección que me había dado no era la de su casa... Ni la de su madre...Ni de nadie que yo conociera. Después de unos minutos pensando recordé el caso de aquel hombre, la dirección era Suipacha, pero no recordaba cuál era el número de la casa... ¿podría ser allí?
Entonces me bajé en Arenales y caminé dos cuadras. Al llegar al lugar vi a un montón de policías. Robert, desde adentro, me hacia señas para que entrara. Lo seguí hasta una habitación en el fondo, donde vi un hombre muerto colgado del techo. Luego entró un policía al que habían llamado los vecinos.
-Este hombre se suicidó, encontré esta carta pidiendo perdón - Dijo sin esperar un minuto más.
Yo, desconcertado, no podía creer lo que mis oídos escuchaban y lo que mis ojos veían. ¿En tan poco tiempo había resuelto un crimen? A mí se me hacía que no era un policía de verdad. Entonces, miré a la derecha del hombre y alcancé a ver un charco de agua debajo de él.