Me pregunté si valdría la pena investigar a la madre, así que fui a buscar a Catherine, ya que Alisson se había ido.
-Catherine- la llamé.
-Sí, ¿detective?
Sus ojos azules cristalinos me miraban, llorosos, y su pelo sedoso rubio brillaba como la luz del sol.
-¿Me dirías cuál es el nombre de... la madre de Alisson?
Ella se secó las lágrimas con una manga.
-Oh, sí. Se llama Alexandra Crop.
-Muchísimas gracias, Catherine.
Volví a mi despacho y anoté el nombre de la madre, mientras Dylan Straight entró.
-Hola, ¿detective…?
-Charles –respondí – Charles Muller.
-Sí, eso –me dijo él- Siento muchísimo la pérdida de Ash, pero no entiendo qué tengo que ver yo en esto. Soy un director técnico de fútbol, no un asesino.
-Nunca se sabe –sonreí ampliamente – ahora dime, ¿qué vínculo tenías con Ash?
Él soltó un bufido, como si le estuviera tomando el pelo.
-Pues eso. Sólo eso. Yo era su… director, por así decirlo.
-¿Ningún vínculo amistoso, o… poco amistoso?
-Claro que no. Detective… um, Charles, mi esposa me está esperando, así que si me permite…
-Pero no ha estado aquí ni treinta segundos, señor.
-No tengo nada que agregar. Ash era un gran tipo, no podría haber sido capaz de... matarlo.
-Entonces, adiós. Tengo que seguir investigando la escena del crimen luego de hablar con las dos chicas de limpieza.
Soltó otro bufido.
-¿Y ellas que tienen que ver con esto?
-¿Tiene algo en contra?
-No, pero si quiere también investigue al vecino de la esquina –me contestó irónico, yendo hacia la puerta y abriéndola, donde Prim entró mientras él salía.