-Bien, entonces creo que...
-Espera. Ash odiaba a su hermana, Alisson. Ella torturó a su madre y casi la asesina. –Catherine se secaba las lágrimas con su manga- Ash la había odiado desde entonces. Un día la amenazó con matarla en una pelea, pero…Él era él, no podía matar ni a una mosca. Eso es todo lo que sé.
-Bien, gracias.
Se levantó de su asiento y se fue.
Era el turno de Alisson. No había rastro de que hubiese estado llorando.
-Hola –murmuró ella.
-Hola. Toma asiento.
-Detective, yo no habría sido capaz de... Matar a mi hermano.
-Estoy investigando y me gustaría saber si de verdad hubieras sido “capaz” o no.
-¿Por qué crees que… –Entonces vi cierta expresión en su rostro y se le iluminaron los ojos- Oh. ¿Te ha dicho Catherine…? Esa maldita... No creas nada de lo que te diga. Lo engañaba a Ash, ¿sabes? Él estaba por darse cuenta. Él sospechaba. Buena razón para matarlo, ¿huh?
-No puedo confiar en nadie, Alisson. Sólo en mí y en mi genio. Estoy aquí contigo para conocer a mis sospechosos. Ya ha sido suficiente, si tienes que agregar algo más…
-Oh, claro que sí –decía mientras le temblaban las manos- tengo algo que decirle. Él era mi hermano. No lo habría matado por nada del mundo. Claro, teníamos nuestras peleas, pero ¿y qué?
-¿Y qué hay sobre tu madre? –pregunté-.
-Mi madre es todavía peor que Catherine. Es impostora, envidiosa, inútil. Un día me gritó algo horroroso…
-¿Por eso la torturaste?
-Oh, vamos. Sólo la até a una silla y le tapé la boca, para que no dijera nada como ello otra vez –noté que se le había escapado una lágrima, que atrapó rápidamente su manga- fue peor su tortura verbal que mi tortura física.
-¿Qué te había dicho? –pregunté.
-“Mataré a tu hermano”- Respondió, y se levantó de la silla, abrió la puerta y se fue, cerrándola detrás de ella.