EL JUGADOR
Un 13 de septiembre de 1996 a las 13:00 horas estaba por cocinar unos deliciosos spaguettis cuando mi ayudante, Ron Strops, me anunció que había otro caso para resolver.
Se trataba de que habían encontrado a un hombre de 24 años muerto en un grande casillero, en el Club Atlético de Manchester Fútbol. Era un joven estudiante y estaba allí porque quería jugar con sus amigos, no era famoso y su nombre era Ash Grior.
Me encontré allí, en el club, a las 13:40 hs. Me guiaron hasta la escena del crimen, y empecé a examinarla, observando cada detalle como el brillo del piso lustrado. Cuando miré al cuerpo me pareció muy extraño, ya que no parecía tener ni un rasguño. Me imaginé que podría haber sido muerte súbita, pero ni yo me lo creería. ¿Quién lo había matado? ¿Cómo lo hizo? Quien lo haya hecho estuvo demasiado agitado como para pensar en un lugar mejor para esconderlo, porque el cuerpo duraría menos de un día allí antes de ser hallado.
Me hizo desviar de mis pensamientos un comentario de Ron hacia mí.
-Charles, he encontrado cinco personas relacionadas a Ash. Podrían ser sospechosos.
Mi ayudante me había traído oro: Catherine Odair, la novia de Ash; Allison Grior, la hermana de la víctima; Prim Mason y Bonnie Twill, dos chicas de limpieza; y Dylan Straight, el director técnico del equipo.
Decidí tener unas pequeñas charlas en mi estudio por persona.
-Yo no en.. no…yo no entiendo.. ¿qué ha hecho Ash..? –Lloraba Catherine, pero yo notaba una leve falsedad en sus lágrimas.
-Estoy aquí para averiguar justamente eso – repliqué- ¿tiene alguna información problemática sobre Ash?
-Él.. Él era perfecto. Era el hombre perfec... –contestó ella y rompió el llanto- perfecto... –dijo entre sollozos.
Por María Agustina Cingolani